Crónica | Expansión de la capital chairega El Concello prevé adjudicar este mes el plan de urbanismo y dotar de espacios verdes a la zona de la villa que más ha crecido en los últimos tiempos
05 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?i Vilalba fuese un barco que navegase por el mar del crecimiento urbanístico, no habría duda de su rumbo: sería nordeste. Y pasando de unas imaginarias aguas a la muy firme tierra de la capital chairega, se comprueba que esa orientación es la seguida por la localidad en su reciente expansión y que el fenómeno aún no ha terminado. El espacio comprendido entre las calles Campo de Puente y el eje José María Chao Ledo-avenida de Terra Chá ha experimentado un gran aumento de edificios en los últimos años, acompañado además por otra inequívoca señal: negocios privados y servicios públicos como el Punto de Atención Continuada (PAC) están en esa parte de la villa, que con la prolongación de una calle de esa zona, la de Abadín, parece dispuesta a seguir absorbiendo buena parte del desarrollo de la localidad. Cabe recordar que la calle Campo de Puente forma parte de la antigua salida de la N-634 hacia Mondoñedo y Ribadeo, y que José María Chao Ledo y la avenida de Terra Chá son un tramo urbano de la LU-120, vía que conecta Vilalba con Cospeito y otros vecinos municipios de la comarca chairega. Está claro, pues, que se trata de una zona de privilegiada situación de la localidad, ya que calles como Conde Pallares o Plácido Peña -situadas en las respectivas salidas antiguas hacia A Coruña y Ferrol, hoy liberadas del constante tráfico de antes gracias a la construcción de la circunvalación- tienen unas pendientes que en esa parte de la villa no se dan. La situación orográfica ayuda, pues, a explicar en parte esta situación creada en los últimos tiempos. Mientras tanto, el alcalde, el popular Agustín Baamonde, comenta que las dos calles mencionadas de la villa absorben parte del crecimiento, aunque no todo. El Concello espera adjudicar este mes la redacción del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), una herramienta con la que pretende combatir el déficit de espacios verdes y de ocio que padece Vilalba, de manera especial la parte que más ha crecido en los últimos años. Sin embargo, habrá también otros objetivos, que apuntó ayer el regidor. La cuestión de las alturas de los edificios será compleja, porque así se podrían generar, según Baamonde, agravios comparativos y aspectos de dientes de sierra en las calles que el Ayuntamiento rechaza. El volumen y el fondo de las edificaciones serán también asuntos que se estudiarán. Y que Vilalba ha crecido se refleja en otro dato que aporta el alcalde: si se construyese todo lo permitido en las normas subsidiarias ahora vigentes y se ocupasen los pisos que se edifican, la población podría llegar a los 50.000 habitantes.