DESDE EL ADARVE
31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DESDE los cada vez más lejanos años de las excavaciones para los primeros aparcamientos subterráneos, han cambiado muchas cosas en la capital lucense en cuanto al respeto y aprecio de su patrimonio arqueológico. Pero hoy como entonces falta una línea clara de intervención pública en este campo, y tal carencia es especialmente grave en una ciudad que es toda ella un yacimiento. Bien está que se promueva la exposición in situ de los restos más significativos -mosaicos de Doutor Castro y piscina de San Roque-, pero falta un espacio que permita al lucense y al visitante hacerse una idea clara de cómo era la urbe romana: sus calles, sus edificios y cómo vivían quienes los habitaban. El solar en excavación en la calle Ribadeo reúne condiciones más que favorables para retomar, esta vez con éxito, la idea del parque arqueológico que en su momento se frustró en Santo Domingo.