Don Óscar dice hasta luego

La Voz

LUGO

PRADERO

La seis El homenaje de despedida al juez decano de Lugo reunirá hoy en una comida a decenas de personas relacionadas con todos los sectores de la justicia

27 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La última vez que tuve oportunidad de charlar con él me contó una anécdota que vivió en un pueblo de Aragón que fue el primer destino que tuvo Óscar Soto Loureiro como juez. «Vinieron a juicio dos hombres ya mayores que habían tenido una pelea muy gorda. Uno de ellos tenía una costilla rota pero, a pesar de ello, los dos volvieron a establecer relaciones. En la vista explicaron que, como hacía mucho tiempo que no se veían lo que hicieron fue darse un gran abrazo. Me contaron que, debido al apretón, cayeron al suelo y a uno de ellos se le fracturó la costilla pero este hecho fue fortuito, no debido a los golpes. Como buenos vecinos nos queríamos mucho, explicaron», contó el hasta ayer magistrado decano de Lugo. Óscar Soto -don Óscar, como así se le llama cariñosamente en los juzgados- dijo ayer un hasta luego. Deja el juzgado en el que estuvo por lo menos en los últimos diez o doce años. Llegó a Lugo en el año 1987 pero no se incorporó inicialmente al Juzgado número 3 que era el que llevaba hasta ayer. Con anterioridad había estado en un pueblo de Aragón, en Ávila, Vitoria, en Viveiro y también en Vilalba. Dicen los que fueron sus funcionarios que, anécdotas como la anteriormente relatada, las tiene a cientos. Quizás, ahora que dispondrá de tiempo libre, se anime a escribir un libro contándolas todas. De todos modos a él lo que más le gusta es la lectura, afición a la que ahora podrá dedicar bastante más tiempo. Contaba recientemente que apenas tenía voluntad para leer debido a la gran cantidad de documentación que tenía que consultar y manejar en su trabajo diario. Otra de las cosas que a parir de ahora quiere hacer don Óscar es pescar. Es otra de sus grandes aficiones, sin embargo lleva entre cuatro y cinco años que no pilla la caña. «Podía ir algunos fines de semana pero ciertamente acababa cansado de mi trabajo en el juzgado», destacó. También a partir de ahora dispondrá de más tiempo para disfrutar de Viveiro, ciudad de la que es su esposa. De todos modos, el ex juez decano es posible que no quede totalmente desvinculado del mundo judicial. Probablemente seguirá como magistrado emérito de la Audiencia Provincial de Lugo. «Sería un poco para no perder el contacto con el mundo de la justicia, los compañeros y, en definitiva, la actividad después de tantos años. Si puedo seguir siendo útil, mejor», comentó Óscar Soto. Con motivo de la jubilación, a las dos y media de la tarde de hoy tendrá lugar una comida de homenaje a la que está prevista la asistencia de decenas de personas relacionadas con el mundo de la justicia. Además, a partir de las diez y media de la mañana, en el juzgado decano tendrá lugar una reunión de la sala de gobierno del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia cuyos miembros se desplazan a Lugo para participar en el homenaje al juez. El puesto del magistrado Soto Loureiro lo cubre interinamente Susana Vázquez Mariño , una todo terreno que, en los últimos tiempos, pasó por diversos puestos, entre ellos el Juzgado de lo Penal número 2. Tomó posesión en un acto que tuvo lugar en la mañana de ayer.