La tormenta incendió cinco hectáreas de monte en San Simón

La Voz LA VOZ | VILALBA

LUGO

El intenso aparato eléctrico que cayó en la tarde de ayer sobre la comarca de Terra Chá ocasionó diversos problemas en la zona. Incluso se baraja como la causa de un incendio forestal registrado en un monte de la parroquia vilalbesa de San Simón da Costa, en las proximidades de los depósitos municipales de agua, así como en la ladera hacia el municipio vecino de Muras. Según informaron fuentes consultadas por este periódico, se quemaron unas cinco hectáreas de monte raso entre las cinco y las nueve y cuarto de la noche, momento en que el fuego fue controlado y sofocado por los operarios. Testigos presenciales del suceso indicaron que vieron como caían varios chispazos en la cima de la montaña y que al poco rato ya se divisaban las llamas desde el valle. Incluso también se podía ver desde Vilalba como un denso humo negro iba surcando el cielo. Según afirmó un vecino, el viento reinante hacía peligrar que las llamas bajasen por la montaña, pues no hay cortafuegos. En los momentos en que las ráfagas eran más intensas, el fuego se extendió con mayor facilidad. Además de los daños medioambientales para el monte, los vecinos de la zona indicaron que este incendio perjudicaba notablemente a la caza. Hasta el lugar del incendio se desplazó una avioneta del Ministerio de Medio Ambiente con base en Salamanca, que realizó varias pasadas por el lugar para controlar las llamas. Del mismo modo, también acudieron cuatro carrocetas, una del servicio de la Xunta y otras de los Concellos de Vilalba, Begonte y Meira. Estos vehículos llegaron hasta el lugar por pistas de tierra, pese a que algunos puntos eran de difícil acceso. Por lo demás, no hubo que lamentar más desgracias, salvo la pérdida de señal de emisoras de radio y de la señala de televisión. Operarios de empresas eléctricas y telefónicas acudieron nada más remitir la tormenta a revisar las instalaciones, por si resultaran afectadas por los rayos, pero no se registraron incidencias. La gente que paseaba en esos momentos por las aceras de Vilalba o jugaban en la plaza se guarecieron rápidamente. Ni la cantidad de agua caída durante el tiempo en que se registró la tormenta ocasionó inundaciones de fincas, carreteras, ni de bajos comerciales, según varias fuentes.