El culebrón del polvorín se acaba

E.?G. Souto LUGO

LUGO

Análisis | El acuerdo Ayuntamiento-Defensa cierra una larga cadena de desencuentros La segunda parte del serial de As Gándaras estará protagonizada por el plan sectorial para el nuevo parque empresarial que promueve la Xunta y ocupará el antiguo cuartel

16 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l culebrón del polvorín de As Gándaras llega a su final, y, echando la mirada atrás, bien puede decirse lo que en ocasión señalada dijo el veterano político gallego: «Pasou o que pasou». Cuando, según el alcalde, el acuerdo con Defensa ya está cerrado para conseguir para el Concello los citados terrenos, quedan para la historia local algunos episodios dignos de tener en cuenta. Defensa desafectó el antiguo cuartel en 1998 y en el 2001 el Ayuntamiento solicitó la reversión del terreno a su propiedad. Como su petición no fue atendida, recurrió a la vía del contencioso -el Tribunal Superior de Xustiza acaba de fallar contra los intereses municipales-. Así estaban la cosas cuando, al hilo de las pasadas elecciones municipales, la Diputación anunció que tenía un acuerdo con el ministerio para comprar los terrenos. Mientras el PP asumía poco a poco su derrota electoral, la operación no acababa de materializarse, ante el temor de alguna de las partes de que una resolución favorable al Ayuntamiento en el litigio por la propiedad del cuartel convirtiese la venta a la Diputación en un auténtico galimatías legal. El alcalde lucense, José López Orozco, enterado de que el asunto estaba estancado, volvió a la carga. Bajo el paraguas del recurso, negoció un acuerdo urbanístico con el ministerio, que cerró ayer mismo en Madrid. El alcalde lucense guardó en el más total secreto el convenio hasta que salió a la luz con motivo del fallo del Tribunal Superior que desestimó el recurso contencioso del Ayuntamiento. Por si el asunto no estuviese suficientemente liado, un nuevo factor vino a complicarlo aún más recientemente. La Xunta eligió el suelo que ocupaba el antiguo polvorín como ubicación de la mayor parte del futuro parque empresarial de Lugo, en cuyo diseño el Ayuntamiento no tuvo más participación que la derivada de la presentación de alegaciones. Ahora que el terreno es -mejor dicho, lo será según parece en el plazo de unas semanas- de propiedad municipal, el alcalde quiere que la empresa local del suelo tenga un papel relevante en la ejecución del plan para crear el nuevo suelo industrial. Y por ese lado se abrirá muy probablemente un nuevo frente de fricción entre la institución municipal y la provincial, que también tiene una empresa del suelo recientemente constituida. Con un ministro amigo en Defensa, nada parece que haga peligrar el convenio con el Concello presidido por Orozco. En todo caso, recurrirá ante el Supremo la sentencia del Superior; cuando se firme el acuerdo, retirará el recurso. El culebrón del polvorín de As Gándaras llega a sus últimos capítulos.