En directo | Mitin del PSOE El ex ministro José Borrell acompaña en la comarca de A Ulloa al candidato lucense José Blanco, que rompe los pronósticos del CIS y vaticina un triunfo socialista
06 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Hay localidades de la provincia, como Vilalba y Mondoñedo, en las que la fiesta de los Pepes es todo un acontecimiento social. Y a esas celebraciones se les sumó ayer otra, la de Monterroso: dos Pepes -Borrell, ex ministro de Obras Públicas , y Blanco, número uno del PSOE al Congreso por Lugo- ofrecieron anoche un acto en la comarca de A Ulloa que tuvo rasgos de campaña electoral pero también el sabor de los momentos festivos. El escenario fue A Cúpula, pabellón y salón de actos cubierto que se adelantó a la moda de arquitectura de diseño que recorre las grandes y medianas ciudades; y los invitados fueron llegando sin antelación, casi al mismo tiempo que los oradores. La fiesta tuvo como presentador al alcalde local, el socialista Antonio Gato, que gobierna una isla socialista en un archipiélago popular. José Borrell subió al estrado, y demostró que su espíritu festivo es relajado, ajeno a los grandes jolgorios. Criticó la relación de Aznar con Bush -«Son muy parecidos», afirma-, advirtió de los retos que supondrían el envejecimiento y la inmigración, y subrayó que España era el país de Europa donde los jóvenes tardan más en irse de casa a causa de unas políticas que los condenan a soportar contratos inestables y salarios más bien bajos. Su único desmadre fue decir que Blanco podía llegar a Madrid acompañado, en alusión al segundo diputado por Lugo que el PSOE busca con ansia en esta campaña. Secretos y ex profesoras Pero luego subió José Blanco, dispuesto a caldear el ambiente. Acusó a los gobiernos populares de «mentira» y «manipulación», alabó a Borrell como «el mejor ministro de Obras Públicas que tuvo España», y denunció que las encuestas estaban «manipuladas». Y no quedó ahí la cosa: dijo que poco antes del mitin le había dicho por teléfono Julián Santamaría, ex director del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que la distancia entre el PP y el PSOE era tan corta que el triunfo socialista era posible. Y después, una confidencia: dijo divisar desde el estrado a una antigua profesora. Acabó la fiesta, y un espectador se frotaba las manos, no se sabe si por el frío o por el triunfo que se atrevió a presagiar José Blanco.