?l secretario confederal de la CIG, Suso Seixo, admitió ayer que con sus declaraciones no quería descalificar ni insultar a la jueza y a la fiscala que intervinieron en el juicio que condenó a tres sindicalistas de la CIG por su participación en un piquete de la huelga general del 20 de junio del año 2002. «Pero, -puntualizó- o problema non son as miñas declaracións, que puideron ser máis ou menos afortunadas, senón que se está desviando o tiro do problema». Seixo asume personalmente las manifestaciones sobre la jueza y la fiscala, que ayer formalizaron su denuncia, de las que dijo estaban incapacitadas mentalmente. Reconoce que no fueron una decisión colegiada del sindicato. Mantuvo que sus críticas están amparadas en que cree que «o seu labor é velar porque se faga xustiza e as súas decisións teñen que conlevar ponderancia, obxectividade e equilibrio, o que penso que non se deu». Desviar el problema El líder de la CIG insistió en que no iba a permitir que se desviara el problema a unas declaraciones «sacadas de contexto», cuando «o que hai que analizar -dijo- é por qué sae unha sentencia destas características e por qué hai criterios tan distintos á hora de avaliar uns feitos».