La pérdida de población es uno de los factores que condicionan el desarrollo del entorno de la capital lucense, a excepción de uno de los concellos, que es Outeiro de Rei. Según los datos que proporciona el Instituto Galego de Estatística (IGE), este municipio ha sumado habitantes en la última década. En el año 1991 contaba con 4.213 habitantes y en el 2001 pasó a tener 4.447. El resto de los municipios ha perdido población y, algunos como Guntín, a pasos muy agigantados. Este concello ha pasado de un censo de 4.005 habitantes en 1991 a 3.423 diez años después. En el mismo período, Rábade ha pasado de 1.751 a 1.583; O Corgo, de 4.806 a 4.280; Pol, de 2.456 a 2.058, y finalmente Friol, de 5.152 a 4.685. Este municipios está afectado por otro problema, ya generalizado: la dispersión. Tiene más de trescientos núcleos.