La seis La olla municipal en Viveiro hierve a cuenta de las visitas institucionales, la última con incidente y plante municipal durante la inauguración de la nueva comisaría
29 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.¿Motivos personales, familiares y profesionales de su más directo entorno, o frustración por la falta de reconocimiento a una labor parlamentaria y a sus ambiciones? Ésa pregunta se la hacía ayer bastante gente sobre las razonas del probable corte en la carrera política de la diputada del PP Reyes Costas . Tema de conversación principal era también el incidente «protocolario» de Viveiro, que ahora parece que todo el mundo achaca al protocolo las cuitas políticas. Cuando pensamos que a Melchor Roel , alcalde elegido por los viveirenses para representarles dentro y fuera de la ciudad; y al delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa , elegido gubernativamente para representar en actos policiales varios, les había sobrevenido un rechazo de esos «de piel», «a primera vista», resulta que no, que no es problema de incompatibilidades capilares, con melena al viento el uno y famoso recogido con gomina el otro. El problema está en el senador popular, que recunca para las elecciones, y ex alcalde de la localidad, César Aja Mariño . Ana Fernández Cuba lo cuenta desde Viveiro con detalle. Es Aja quien levanta el sarpullido a Roel y a Guerreiro , su socio nacionalista de gobierno municipal, molestos sobremanera por el que consideran excesivo protagonismo del ex alcalde. César Aja asegura que no va a enclaustrarse y que es normal que conozcan a mucha gente. Como credenciales para figurar en las inauguraciones muestra las de portavoz municipal de la oposición, senador y diputado provincial delegado de Francisco Cacharro para la ocasión. Aja incluso enseña su amistad con el director general de la Policía, «compañero de Senado y Congreso». Allí, entre tantas pistolas, hubo plante municipal por el trato recibido en la inauguración y dedicatorias mutuas. De Aja lamenta Roel su actitud de metomentodo y de mentiroso. Aquel le tilda de acomplejado e incluso mete por medio al parlamentario del BNG Eduardo Gutiérrez , que por lo visto se quedó sin problemas a los pinchos. ¿Quien le diría que hoy serían casi venenosos? Porque al parecer, los de algunos visitantes los acabó pagando no el Concello sino el grupo municipal del PP. Los viveirenses, que gastan gracejo en cantidad, no van a tardar en afilar sus coplillas sobre el protocolo, los recibimientos en las fronteras municipales y otros puentes. Puede que Cacharro deba restablecer el rango del protocolo en la Diputación y ordenar unos cursos acelerados de Fernández Pulpeiro . De todos modos hay quien opina que, excepto el de la Zarzuela, los protocolos están para saltárselos, y cada uno tiene el suyo. ¿O no hemos visto jefes de gabinete de conselleiros organizando actos del PP en plena campaña electoral?