La seis Álvarez-Cascos, que ha manejado el presupuesto ministerial más abultado de la era Aznar, deja en Lugo varias obras urgentes y planes o licitaciones por todo el Norte
22 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Lejos de llevar una vida perra, Francisco Álvarez-Cascos se ha tirado bastantes años encima del caballo. Mandando. Y el mando ministerial es casi como en el Ejército, o como en la presidencia de los Estados Unidos, que bien pueden alternar los Bush y alguien del clan Kennedy . Cascos se va de Fomento y bien está recordar que en dicho departamento no es el primero de su familia, y que aún él es bisnieto ingeniero de otro ingeniero jefe de Obras Públicas en la provincia de Lugo, originario de Luarca. Don Godofredo ya pintaba en el XIX carreteras por donde eran caminos reales, y el ferrocarril de la costa (con Ponte dos Santos) es proyecto suyo. Ése estar en los peldaños del poder de los Álvarez-Cascos les viene de aquella, lo mismo que al clan Bustelo-Calvo Sotelo , también por herencia de un vasco asentado en Ribadeo, Francisco Martínez-Bengoechea , muerto joven. Hay quien se las apaña para estar en el candelero político, ya sea de derechas o en las izquierdas. Y hay futuro, porque Francisco Álvarez-Cascos, que ha manifestado que no quiere «eternizarse», deja cantera. Además de fomentar carreteras y ferrocarriles, ha impulsado la natalidad de una forma muy franca. Su tocayo Cacharro (coincidieron en el Senado en 1982) ha presumido de tener con el ministro línea abierta. Las noticias de los trazados del AVE fueron baza popular en las últimas elecciones municipales. Cascos y el Plan Galicia aparecían como un maná para Manuela López Besteiro , que prometía un Ministerio de Fomento receptivo a los problemas de Lugo. La portavoz popular lo ve como un ministro definitivo para las comunicaciones de Asturias y Galicia. «Ha planificado una España distinta y deja en marcha las grandes infraestructuras del norte como la autovía Transcantábrica, las autovías de Lugo a Ourense y Santiago o el AVE». López Orozco dice que el respeto que pidió el ministro, él se lo dará, y hace balance para Lugo: «En el haber las travesías y la ronda Norte; en el debe el puente, autovías interiores de Galicia, accesos, pasarela...». En todo caso, quienes fustigan deplorables espantadas marítimas en la mente de todos, reconocen que fue mucho mejor ministro que su predecesor Arias-Salgado . Miembros de IU han llegado incluso a alabar su trabajo por la variante de Pajares. Y él fue quien inauguró los últimos tramos de la A-6 diseñada por el PSOE. Cascos es uno de esos políticos que dan juego periodístico. Él mismo hizo sus pinitos en la profesión y no le ha importado entrar al trapo, tanto como los toros que criticó un día. Ahora se fotografía con su actual pareja pero ya lo hacía con Gema Ruíz y sus pequeños cada vez que pescaba un salmón en el Sella. Polemista a tope, -presume de hacer y decir lo que piensa-, llegó a vender el pez a Gema por un euro, desafiando la prohibición del Principado sobre la pesca deportiva. Los urogallos abatidos en Rumanía también han servido de blanco para sus detractores, como ahora lo es la abultada factura en cuadros para decorar el ministerio. Con tales maneras fraguianas, pensaban que se retiraría a Asturias, porque además, últimamente, le llovían medallas y homenajes. Él revisaba los discursos de Campomanes y Jovellanos , pero no. Se va sin la anunciada batalla definitiva al socialista Álvarez Areces , que en sus rifirrafes llegó a llamarle «viejo dóberman que chochea». Se va con la mancha del Prestige y los fallos de AVE. Muchos dirán, apurando el culín, que le quiten lo bailao .