Crónica | Los polémicos hermanos volvieron al juzgado Aceptaron un año y dos meses por un delito de atentado y una multa de 120 euros por una trifulca que montaron en un bar de Pobra de San Xiao
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?os polémicos hermanos Dalton volvieron ayer al juzgado. Esta vez para responder de un delito de atentado y de una falta de lesiones que les imputaba el fiscal, después de un altercado ocurrido a principios del mes de enero del año 2002 en la cafetería El Refugio de Pobra de San Xiao. Emilio y Bernardino Rivas García están asustados, atemorizados, por la posibilidad de tener que ingresar en prisión. Se agarran a un clavo ardiendo si es preciso. Ayer negociaron, a través de su abogada, un acuerdo con el fiscal y les salió bien porque de los tres años de cárcel que les pedía para cada uno, así como seis fines de semana de arresto, consiguieron librar con un año y dos meses por el atentado y con 120 euros de multa por la falta de lesiones. El día que ocurrieron los hechos le dieron un banquetazo al hijo del dueño del bar donde sucedió el percance. Posteriormente llegó la Guardia Civil y montaron todavía más bronca porque se negaron a identificarse y, además, mostraron su agresividad. El fiscal asegura que amenazaron de muerte a los dos agentes presentes. Finalmente pudieron ser reducidos por los guardias y también por los clientes del bar. Con anterioridad, el pasado verano, los polémicos hermanos tuvieron que sentarse en el banquillo acusados de otro delito de atentado. En esa ocasión también llegaron a un entendimiento con el fiscal para reducir la pena. Ahora, por lo que cuentan en Pobra de San Xiao, Los Dalton están mucho más serenos y tranquilos. No montan broncas. Ayer Emilio se presentó en el juzgado con una bufanda del Deportivo. Protestó cuando un fotógrafo le hizo fotos con flash. Cuando acabó el juicio explicó a algunos periodistas que le molestaban en los ojos los disparos de las cámaras. «Cuando estuve en la Legión -dijo-me entrenaron en la oscuridad». Los dos hermanos parece que le cogieron el gusto a eso de salir en las teles. Ayer pasaron lista y echaron en falta las cámaras de algunas emisoras. Desde que interesaron a un programa de una cadena nacional y les pagaron, según dicen ellos, saben que pueden convertir su historia, y también la de su anciana madre, en negocio.