TRIBUNA | O |
06 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.HACE 25 años que las Cortes aprobaron la Constitución y el pueblo español la ratificó. Este hecho demostró que la sociedad española de aquel momento prefirió una España abierta, justa, tolerante y democrática frente a la España secretista y cerrada. Se quiso dar un paso que nos beneficiaría a todas las generaciones venideras. Impuso un Estado de Derecho para asegurar a todos los españoles una convivencia en democracia, igualdad y justicia. Desde hace sólo un cuarto de siglo, todos somos iguales ante la Ley, hombres, mujeres y niños, sin distinción social, de raza o religión. Gracias a los españoles que en su día, un 6 de diciembre de hace 25 años, dijeron sí. La realidad es que, en aquella difícil época, los dirigentes del momento y S.M. el Rey don Juan Carlos, supieron plasmar el sentir del pueblo español en una transición democrática y de acuerdo con todos. Por eso, hoy, vivimos en una sociedad tolerante y avanzada, una de las más importantes de la Unión Europea. Es una Constitución muy joven para una sociedad que no se detiene por eso, somos nosotros, los ciudadanos españoles, los que debemos cuidar de ella, debemos procurar que esté presente siempre en la educación de los más pequeños, que son el futuro de España. El referente de la Constitución debe estar en nuestra forma de actuar y de sentir y no podemos permitir que algo creado bajo el consenso de todos desaparezca, la Constitución no puede estar en manos de oportunistas. La Carta Magna existe para permitirnos vivir en paz, avanzar y equipararnos a los países de nuestro entorno. Debemos celebrar cada 6 de diciembre como un nuevo paso a la convivencia.