Crónica | Juzgadas dos personas por hurtar un coche a su patrono Una pareja negó haber viajado a Portugal en el turismo que apareció años después en un desguace luso, cuyo propietario reclamaba los gastos de depósito
10 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?i la viguesa Alba Fernández Guisande ni su entonces compañero sentimental Dimitri Vilodkin reconocieron haberle robado el coche, un Toyota Celica de color rojo, a un vecino de Taboada, que les había dado trabajo en su explotación ganadera. Ambos comparecieron ayer ante la titular del Juzgado de lo Penal, número 2 para responder por un delito de hurto. El vehículo fue hallado varios años después en un desguace de Lisboa, cuyo propietario reclamaba los gastos de depósito de un vehículo que fue abandonado después de un accidente. El dueño ya había cobrado del seguro. De esto hace casi seis años. Ambos acusados incurrieron en varias contradicciones sobre su declaración efectuada en su día en el juzgado. Ana Alba dijo ayer que discutieron con el titular de la explotación, José Ulloa, porque les debía dos meses de sueldo y no se los quería pagar. Ella le comentó que quería marcharse porque se encontraba mal y el hijo del jefe les prestó el Toyota Celica para que Dimitri Vilodkin la llevara. En la declaración ante un juez de Vigo declaró que viajaron a Portugal en el Toyota Celica y que Dimitri también se llevó un televisor de la casa. Su compañero quería venderle el vehículo a alguien de un barco ruso, atracado en un puerto portugués, pero tuvieron un accidente y lo dejaron abandonado. Tampoco Dimitri Volodkin mantuvo la misma versión de hacía seis años, en que reconoció que se había trasladado en el coche de su patrón hasta la estación de autobuses, donde lo dejó abandonado. Ayer lo único sobre lo que insistió fue en que Ulloa le debía dinero y se marchó de la casa con su compañera, hasta Vigo. Dijo que cogieron un autobús para desplazarse. En la vista sólo declararon dos testigos: el dueño de la explotación y un vecino. El primero relató que Dimitri estaba entusiasmado con el coche de su hijo y que no estaba autorizado a utilizarlo. Negó que debiera dinero a la pareja e insistió en que echó a Ana Alba y a su compañero porque no cumplían en el trabajo. José Vence contó cómo, pasado bastante tiempo, tuvo noticias del vehículo de su hijo, a través de un desguace portugués. Lo llamaron para reclamarle dinero. Su hijo ya había cobrado de la compañía aseguradora. El vecino manifestó que la vio a ella apoyada en el vehículo hablando con el conductor. No pudo distinguir quien iba al volante. El fiscal reclamó en la vista una condena de 18 meses de prisión para cada uno de ellos y el abono de 10.818,22 euros al propietario del coche, y de 150,25 a José Vence, cantidad en la que tasaron el televisor que desapareció de la casa, junto con el vehículo.