En directo | Accesibilidad y supresión de barreras El caso de Clara Fernández ilustra una realidad que afecta a más de 120.000 discapacitados sólo en Galicia, enfrentarse a un día a día lleno de obstáculos
12 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las barreras arquitectónicas siguen proliferando pese a la legislación. La Xunta aprobó en 1997 la Ley de Accesibilidad y supresión de barreras en la Comunidad Autónoma de Galicia que «tiene como objeto garantizar a las personas con movilidad reducida o cualquier otra limitación la accesibilidad y utilización del entorno, de edificios, medios de transporte y sistemas de comunicación sensorial», pero los afectados se encuentran todavía con muchas trabas diarias que deben superar. Un ejemplo de esta situación es el caso de Clara Fernández Castro, en silla de ruedas desde hace cinco años y residente en Sarria, aunque trabaja en Lugo en el taller de Marta Lastra en Cogami. Ella explica que «lo peor es tener que depender de otra persona para entrar en un sitio», que en su caso suelen ser su hija o su yerno. Su situación está provocada por la enfermedad degenerativa de Charcot Marie Tud , que afecta al sistema nervioso y es poco común, de hecho no conoce a nadie más que la tenga. Si tuviese que pedir algo a la Administración sería sin duda «mejorar los accesos que son bastante engorro, no ponen nada de su parte, no tratan de arreglar nada, en todas las tiendas, bares y restaurantes hay escalones y baches, yo ya me he caído en el Malecón de Sarria. También las rampas que han construido son demasiado inclinadas y se corre el riesgo de caerse». Por barrera arquitectónica se entiende «todo aquel obstáculo que interfiere en la movilidad de las personas con discapacidad motriz, impidiendo o dificultando sus desplazamientos». Para entender el perjuicio que representan hay que decir que en Galicia existen más de 120.000 discapacitados psíquicos, físicos y sensoriales. Otro de los problemas a los que se tiene que enfrentar Clara son las barreras en su propia casa, por ejemplo, al carecer de ascensor que baje hasta el garaje, debe salir a la calle para poder entrar en él. También solicita una rampa que le facilite la subida de la calle a su portal. Al igual que ella, las asociaciones de minusválidos aluden a los bordillos y escalones, la falta de rampas y accesos adecuados, la carencia de servicios adaptados en lugares públicos y de transportes con acceso para silla de ruedas como los principales problemas a combatir. Clara cree que «en cuestión de accesos están mejor Lugo y Monforte que Sarria, en Lugo hay una sala de cine adaptada con plazas para silla de ruedas». En Galicia, ciudades como Ferrol y A Coruña están consideradas como modelos de integración. Ambas han participado en proyectos de supresión de obstáculos pero aún así muchos de los edificios siguen siendo inaccesibles. Queda mucho todavía por hacer y uno de los objetivos básicos es el de hacer cumplir la legislación a los constructores y promotores de edificios nuevos y conseguir que se castiguen las infracciones.