Los restos de Lois Tobío descansan para siempre en el seno de la ría de Viveiro
LUGO
Su hija Constanza esparció las cenizas del intelectual galleguista desde el yate en un acto lleno de emotividad El homenaje al insigne viveirense fue organizado por el Seminario Terras de Viveiro
04 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Una de las personalidades más ilustres que ha dado Viveiro a lo largo del siglo pasado descansa ya, desde ayer, en su lugar de nacimiento. Pero el reencuentro de Lois Tobío con su ciudad natal, tras su fallecimiento en Madrid la pasada primavera, tuvo como escenario la ría que siempre llevó en el pensamiento. El mar de Viveiro, en la insua de Area recibía poco después de las 19.45 horas, las cenizas del insigne diplomático, político y escritor, en un acto sencillo pero cargado de emotivdad. Rosas y claveles rojos, y el sonido de una gaita arroparon el momento en el que Constanza, la hija de Lois Tobío, esparcía sobre la ría, desde la popa del yate Garoa, las cenizas de su progenitor. Con ella también estaba, llegado desde Uruguay, Miguel, el hijo mayor del escritor. Previamente, Gustavo Pernas y Anxela, recitaron la parte final del Fausto, de Goethe, obra que fue traducida al gallego por Tobío. «O Fausto que se despide do mundo, pero que sigue vivo e se reconvirte, como as cenizas de Tobío», señaló Pernas. Posteriormente intervino Luis Lage y Vicente Míguez, miembros del Seminario de Estudos Terras de Viveiro, que leyeron sendas poesías de Rilke, poeta sobre el que también trabajó el escritor viveirense. Un «adeus, Tobío, bo retorno», dio paso al acto en el que se esparcieron las cenizas del insigne viveirense y que contó con la presencia de familiares y amigos así como de la corporación Al cierre de esta edición se desarrollaba en el Aula de Cultura de Caixa Galicia la última parte del homenaje a Tobío. Una exposición sobre su vida y su obra tuvo como colofón la intervención de numerosas personas que conocieron a Tobío, entre ellas mariví Villaverde, amiga del escritor; Marfull Tobío, sobrino del mismo y catedrático de la Universidad de Santiago, así como representantes del Seminario, Sementeira y El Heraldo. Se leyeron adhesiones de Díaz Pardo, Ramón Pernas, Victor Freixanes y el alcalde de Gondomar, entre otros.