Orozco anuncia una campaña en positivo y Portomeñe quiere dar un giro a la política local López Besteiro arriesga su credibilidad y Pazos se apoya en su veteranía municipal
08 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La fiesta de la democracia. Así califica el aspirante socialista a la reelección como alcalde de Lugo, José López Orozco , la campaña electoral, iniciada en la noche de ayer, y que concluirá el próximo día 25 con el recuento de los votos. Fiesta, dice Orozco, y desde su izquierda, el más joven aspirante al bastón municipal, Carlos Anxo Portomeñe , le replica que será fiesta, sí, pero viene precedida de la feria de las ofertas, del anuncio de proyectos como prendas en rebajas. Sea fiesta, sea feria, la tradicional pegada de carteles en la hora cero de la campaña puso alas en los pies de los candidatos en busca del voto. En Lugo, los cabezas de cartel engomaron sus fotos en la praza Maior, dijeron su buena nueva y se fueron noche arriba a buscar unas horas de descanso. En el municipio de la capital, ése en el que se mira la provincia, la candidata del PP, Manuela López Besteiro , empeñó su credibilidad y patrimonio, pocas horas antes de la pegada de carteles, como rúbrica definitiva en su compromiso con los lucenses y las ofertas que les hace. Credibilidad política que le da, según el juicio de cada uno, su paso por la consellería y el respaldo del veterano presidente de la Xunta y de su partido; Fraga estará con López Besteiro en los primeros compases de la campaña y en su final. Cuando pegó su foto en el tablero electoral, la ex conselleira hizo una apuesta sin retorno -o casi- en su carrera política. Posición de salida Desde la izquierda, aupado a la tarima electoral que representa la alcaldía como punto de partida, el socialista José López Orozco se lanza a la campaña -a la oficial, claro, que la otra ya viene de lejos, como en todos los partidos- con el firme propósito de ofrecer mensajes en positivo, «para que los lucenses sigan apoyando un proyecto optimista para Lugo». Ayer por la mañana compartió mesa y foto con la nacionalista Branca Rodríguez Pazos y el popular Antonio Tort (un edil popular que no figura en la lista de su partido), para presentar el diagnóstico socioeconómico que hace del municipio la empresa encargada de redactar el plan estratégico. Si hay una imagen que ilustre eso que cada uno de los partidos denomina «pacto por Lugo», esa puede ser la de los tres políticos. Pero queda mucha campaña y mucho camino para tal pacto, pese a la foto. Encaramada por segunda vez a la cabeza de la lista del Bloque Nacionalista Galego por Lugo, Branca Rodríguez Pazos es la más veterana en el Ayuntamiento de cuantos compiten por la alcaldía de Lugo. Llegó en 1991 y se mueve a velocidad de vértigo en la fiesta/feria de la democracia. Inicia esta su cuarta campaña electoral con el optimismo que le da -dice- el trabajo hecho durante cuatro años, «de gobernar coa xente de Lugo». Señala que hay muchos proyectos trazados que tendrán continuidad si las urnas son propicias a los nacionalistas. Desea una campaña limpia, sin presiones, y participativa. Coincide en sus deseos con los expresados por los otros candidatos; todos confían en el gran porcentaje de votantes indecisos, en esa mina de papeletas sobre la que tienen puestos los ojos todos los partidos. Portomeñe, el más joven de los aspirantes a la alcaldía, cree que serán decisivos para «dar un xiro absoluto ó xeito de facer política en Lugo». Y mientras la junta electoral de zona de Lugo corrige algún error en la asignación de locales electorales, la cara de papel del candidato, las caras de todos los candidatos, sonríen en la fiesta de la democracia.