Desesperación de madre

LUGO

PRADERO

La coruñesa declaró que su vástago la llamó pidiéndole algo para «meterse» porque se encontraba mal y ella no pudo negarse a comprarle una papelina y un trozo de hachís

11 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?lsira Espasandín Rama reconoció ayer que había intentado introducir droga en la prisión de Bonxe -una papelina de heroína y un pedazo de hachís- para dársela a su hijo, que es toxicómano y que empezó a consumir a los siete años. Alsira declaró llorando ante el tribunal de la Audiencia Provincial que la juzgó que lo único que pretendía era ayudar a su hijo, que está enfermo y que la había llamado horas antes a su teléfono móvil para pedirle que le llevara algo para meterse. Insistió en que era la primera vez que lo hacía porque habitualmente su hijo no tiene problemas para conseguir la droga en la prisión. Alsira tenía dos hijos recluidos en la misma prisión, la de Bonxe. El 3 de mayo del pasado año acudió a una visita, de las denominadas vis a vis, para reunirse con ellos. Cuando cruzó la puerta de la penitenciaría la estaba esperando la Guardia Civil. Entre dos agentes le arrebataron de la mano un preservativo en el que llevaba escondidos los 0,079 gramos de heroína y 36,175 gramos de resina de cannabis. Habían sido alertados por los responsables de la prisión de que cada vez que los hermanos recibían la visita de sus familiares manejaban estupefacientes.Alsira Espasandín Rama, que pasó casi un mes entre rejas, varió su versión inicial y en el juicio dijo que la droga era para su hijo, consumidor de droga desde los 14 años, que la había llamado desesperado porque se encontraba muy mal y no para su hija. Antes de ir a Bonxe dijo que se desplazó al poblado de Penamoa, en A Coruña, a comprarle la papelina, que le había costado mil pesetas.Insistió que su hijo no le había pedido nunca droga «no hace falta que me la pida -apuntó- la tiene dentro».El hijo de Alsira llegó al palacio de justicia custodiado por la Guardia Civil y esposado. Dijo que él le había pedido la droga a su madre porque se encontraba mal. Manifestó que estaba enfermo y que había estado ingresado cuatro veces en este año con un infarto doble y con una neumonía.El tribunal tendrá que valorar ahora las tesis barajadas por el fiscal, que pide cuatro años de cárcel para Alsira. El ministerio público dijo que siempre que se juzgaba un caso similar salen a relucir cuestiones de tipo personal, que consideró legítimas. Sin embargo, en su alegato recordó que si vender droga está penado y es algo grave, introducirla en un centro penitenciario, aún lo es más. Añadió que no se podían tener en cuenta las consideraciones personales y sentimentales para poder acabar con la droga en las cárceles, algo para lo que era necesario actual con contundencia.El planteamiento de la defensora fue el contrario. Apuntó que la acción se había desenvuelto en un círculo muy cerrado. Dijo que la madre había recibido la llamada de un hijo, que consume droga desde los siete años y que acudió a ella. También destacó que la cantidad que le intervinieron no era suficiente como para plantearse el tráfico ilícito.