Un grupo de médicos gallegos, apoyados por la Diputación de Lugo y los hospitales Xeral y San José, desarrollan en Uganda un programa especial para niños con deformidades extremas
11 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los niños que nacen en Uganda con labio leporino suelen fallecer tarde o temprano por problemas de malnutrición o son marginados de la sociedad por su aspecto físico, que en general se atribuye a maleficios de un hechicero o de un espíritu. Para paliar esta situación se trasladó al país africano un grupo de doctores gallegos. Son Alejandro Castillo, José Luis Vega, Joaquín Mendonça y David Cuesta, que junto a dos cirujanos ugandeses crearon una unidad de trabajo para atender al inmenso número de pacientes de Uganda y de estados limítrofes.Durante veinte días, en jornadas extenuantes de doce o catorce horas de quirófano han operado a 23 niños y 12 adultos en el hospital de Mulago, viejas instalaciones heredadas por Uganda tras la marcha de los ingleses.Su misión viene apoyada por la Diputación Provincial de Lugo, por el Hospital Xeral y por el Hospital de San José, que les aportan material de sus excedentes. También tienen la cobertura logística de la ONG de Lugo, Aliad. No es su primera actuación en África. Llevan siete años de intensos trabajos, computando más de cuatrocientas intervenciones quirúrgicas, y como afirman, «sin haber perdido, por suerte, ni un solo paciente».Las operaciones se desarrollan en situaciones extremas por culpa de las malformaciones y el avance de las enfermedades que sufren los niños. Reconocen que las intervenciones se realizan en circunstancias difíciles y sin apenas medios. «Algunos pacientes sólo tienen unos meses de vida y la anestesia y la reanimación son muy peligrosas», explican.Aun así, se muestran satisfechos con los resultados que consiguen en cada misión. Los cirujanos gallegos se tienen que ocupar de todo y sin ninguna de las habituales ayudas que tienen en los quirófanos de los hospitales españoles.Pero sus actuaciones en Uganda no pasan desapercibidas para los habitantes de ese país. Las familias celebran con un gran festejo en sus poblados cuando los niños regresan con su problema de salud resuelto. «No lo ven como un acto quirúgico, sino que nosotros los blancos tenemos una magia más poderosa», explican. Críticas Los niños enfermos son cuidados por la monjas de la Cheshire Home, en Kampala, donde se realizan las visitas posoperatorias. Los médicos gallegos lamentan la actitud de algunas instituciones, ayuntamientos, grupos religiosos españoles, oenegés, universidades y ciertos bancos. Se quejan que teniendo fondos económicos para ayudas humanitarias siempre les han respondido con indiferencia a sus peticiones. En este momento, el grupo de cirujanos está finalizando los trámites para registrarse como ONG. Su nombre será Cirujanos por África, y estará dedicada a la enseñanza, práctica y dotación quirúgica de la cirugía de cabeza y cuello en África Central. Porque además de su trabajo facultativo, los cuatro doctores aportan su sabiduría con clases en la universidad.