Parece increíble que ya en el último cuarto del siglo XX un buque se quede sin máquina en Mougas (cerca del Cabo Silleiro), vaya derivando hacia las Cíes, no pueda ser auxiliado y mueran casi todos sus tripulantes. Así ocurrió a finales de enero de 1978. Se llamaba Marbel y era un congelador que salía rumbo a Canarias. Al parársele el motor, el mar y viento muy fuerte del sudoeste lo fueron empujando hacía la isla norte de las Cíes, donde embarrancó, se partió en dos y se hundió. Los náufragos se salvaron saltando a unas rocas próximas y, al ser rescatados, se encontraban en un estado de nervios tal que no podían ni hablar.Al capitán del congelador se le había aconsejado que no abandonase el puerto, por el temporal, pero decidió hacerlo.Curiosamente, el mismo día de hacía 30 años, había naufragado en las mismas islas Cíes el pesquero Tito . Murieron dos tripulantes y los otros 35 resistieron dos días subidos a una roca hasta que fueron rescatados por embarcaciones de Vigo.Parecía que habían naufragado en una solitaria isla del Pacífico. Y es que en Galicia, cuando hay un accidente marítimo, el único recurso es encomendarse a la Virgen del Carmen.