«Amable suena muy ambiguo»

José Miguel López VILALBA

LUGO

CHECHU RÍO

Este vecino de la parroquia de Seixas (Cospeito) decidió eliminar la segunda parte del nombre con el que le bautizaron al recordarle a dictadores «y yo soy muy demócrata»

09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde hace seis años se llama Xosé Río Sanjurjo. Sin embargo, hace 34 años fuera bautizado como José Amable. Su padre Francisco quería mostrar su agradecimiento a un teniente coronel que durante la Guerra Civil le recomendó que se marchase antes de ir al frente, del que le decía no regresaba nadie. Como a este vecino de la parroquia de Seixas (Cospeito) no le gustaba la segunda parte de su nombre, decidió iniciar los trámites para que se rectificase su inscripción. Lo considera como un grano en la cara que le molestaba. Cree que su vida cambió. «Puede parecer una tontería, pero me gusta pasar desapercibido y antes no podía ya que todos me miraban cuando me nombraban en un acto público. Sigo siendo igual de feliz al frente de mi peluquería Riosan, en Feria do Monte», manifestó. José Río añadió que «Amable suena muy ambiguo, ya que también se usa para llamar a algunas mujeres, y antiguo. Además, lo relaciono con dictadores y yo soy muy demócrata, tanto de pensamiento como de obra». Partida del bautizo Sus opciones pasaban por un informe psicológico en el que se especificase como le afectaba negativamente, o a través de una petición al Obispado. Aunque con la primera posibilidad hubiese sido más rápido, se decantó por esta segunda. Primero contactó con el párroco de Pino, argumentándole que no le gustaba. Este sacerdote hizo todos los trámites ante el Obispo de la diócesis Mondoñedo-Ferrol para que permitiese modificar su partida bautismal. Xosé advierte que esta vía no era muy fácil, pero no le pusieron ningún impedimento para que figurase el nombre que usaba habitualmente. Subraya que la mayoría de la gente que le conoce se sorprenderá de esta circunstancia, ya que nunca le llamaron Amable, excepto su familia, a la que le sigue costando acostumbrarse al nombre actual. Recuerda que cuando estuvo trabajando durante diez años en Lugo se encargó de que nadie le llamase Amable. «El cura me hizo una certificación escrita conforme yo constaba en la partida como José. A ello le acompañé cartas, facturas y la declaración jurada de dos testigos, para acreditar que José era el nombre que utilizaba habitualmente, frente al impuesto canónicamente, para presentar a la juez encargada del Registro Civil de Vilalba, quien resolvió favorablemente a mi petición. En caso de no ser así hubiese apelado al Tribunal Supremo o a donde fuese necesario», relató José Río. En los razonamientos jurídicos se indicaba que el nombre debía traducirse al gallego. Ningún gasto Una vez recibió la resolución de la juez procedió a tramitar el cambio en el Documento Nacional de Identidad, manteniendo el mismo número, y luego el resto de documentos, como el carné de conducir. José destacó que no tuvo que hacer ningún desembolso económico para realizar los trámites mencionados. Pese a no figurar ya «amable» en sus documentos, esa sigue siendo una característica principal en su personalidad.