Las colas para pagar y en los probadores afectaron a una reducida parte de los establecimientos del casco histórico, que generalmente suelen ser los mismos y vinculados a franquicias.
07 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Paciencia, mucha paciencia, además de algún dinero, euros solamente en esta ocasión, eran dos de los elementos imprescindibles para poder emprender el periplo de comercios en el primer día de rebajas de invierno. Una gabardina y un paraguas, a poder ser amplio, tampoco sobraban para poder desplazarse de una tienda a otra, sin el riesgo de una mojadura. Librarse de las colas y de algún que otro empujón en los establecimientos -casi todos ellos franquicias- que se han convertido en el punto de referencia, era casi imposible de evitar. También forma parte del culto a la ganga en unas semanas en las que los comerciantes de la provincia prevén facturar 11,26 millones de euros, un 2% más que en el año anterior, según estimados de la Federación de Comerio. A la hora en la que abrió Zara ayer por la mañana ya había gente esperando en la puerta para poder comprar aquellas prendas seleccionadas con anterioridad, pero esta vez con descuento. Éstos son los clientes que realmente disfrutan de las rebajas y que controlan los precios de antes y los de ahora y a los que es casi imposible dar gato por liebre porque se las saben todas. Eso claro, exige también un entrenamiento previo y numerosas comprobaciones en las últimas semanas, que no están al alcance de todos por falta de tiempo. Para el resto de los mortales es más fácil caer en la trampa de adquirir prendas que van a quedar colgadas en el armario de por vida. Durante toda la jornada las colas ante las cajas y probadores de algunos comercios del casco histórico que forman lo que se podría denominar ruta de las rebajas , fue una constante. En algunos momentos llegaron a rondar el medio centenar de clientes. Encontrar una prenda con un descuento considerable -la Federación de Comercio cifraba los porcentajes entre el 20% y el 60%- lógicamente tiene que suponer algún sacrificio. La clientela de ayer eran mayoritariamente mujeres -aunque cada vez se incorporan más hombres-, casi todas jóvenes, dispuestas a invertir los ahorros navideños en artículos de temporada. Zara constituía la primera cita, Mango la segunda y los comercios de la rua Raíña, puntos de paso imprescindible, entre otros. El hipermercado Carrefour de As Saamasas comenzó también la temporada con 30.000 productos rebajados.