Los voluntarios que trabajan en las cárceles de Galicia analizaron su trabajo en Lugo
21 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Que las prisiones españolas y gallegas cada vez están masificadas de presos se puso de manifiesto ayer en la capital lucense, donde se celebró el primer simposio de voluntariado penitenciario de Galicia, al que asistieron más de sesenta personas procedentes de las diferentes cárceles gallegas. El sociólogo jurista Enrique Arnanz Villalta fue el encargado de abrir los debates, hablando sobre los modelos de intervención del voluntariado. «En nuestro país el concepto de mejor prisión es aquella en la que no pasa nada, ni para bien, ni para mal», manifestó el experto. Arnanz afirmó que el gran reto que tienen los profesionales y voluntarios de prisiones es crear un espíritu de interculturalidad entre los reclusos, ante el aumento de personas de diferentes países y religiones. En este sentido, la delegada de Servicios Sociais en Lugo, Ascensión Yeguas, explicó en la inauguración del simposio que en España, de los 2.200 presos penales, la mitad son extranjeros. «Se hace necesario tomar nuevas medidas ante el aumento de reclusos, por lo que se están planificando programas específicos», explicó la responsable de la Xunta. Yeguas destacó el papel del voluntario de prisiones. «Sirve de aire fresco para los presos, y se crean puentes de contacto con el exterior», afirmó la delegada de Servicios Sociais. Enrique Arnanz solicitó más formación para los voluntarios porque «no todos valemos para trabajar en una prisión», y destacó los programas que potencian la preparación para la libertad de los reclusos. «Desde el primer día hay que preparar al preso para el momento en que tenga que salir a la calle», explicó el sociólogo madrileño.