TRIBUNA
18 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.YO NO VOY a hablarles del escándalo en que se está convirtiendo el asunto de los cursos de formación continua. No lo haré porque es muy desalentador. Los periodistas nos hemos chupado tantos cantos de conselleiros y mandamases sobre el asunto. Son tantas ruedas de prensa y notas oficiales predicando el tema, que si ahora nos dicen que el Forcem propone que la Confederación de Empresarios de Galicia debe devolver 942.556,21 euros, es patético. Las diferencias contables, las irregularidades, la dudosa calidad son apenas el lenguaje del Tribunal de Cuentas. La punta del iceberg que esconde sobre todo una lastimosa situación para los parados (Fernando León ya tiene el guión de la segunda parte de Los lunes al sol ) y nuevos emprendedores. Algunos pensarán que lo del curso de fagot para un trabajador de Bazán, o el de entrenador para el de Hunosa, o los doctorados en Filosofía y Geografía e Historia en Construcciones Aeronáuti, o de psicoanalítica en el Banco Central, son de traca. Pero lo peor, seguramente lo peor, son los que nunca llegaron a darse o los cursos que no se impartieron en las condiciones declaradas. Pero, insisto, yo no voy a hablarles del tema. Que hablen ellos.