Alrededor de seiscientas personas escucharon un pregón con constantes referencias a los escritores lugueses La pregonera recordó la influencia que tuvo la ciudad en su vida
04 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La tarde estaba anublada, las luces del alumbrado comenzaron a encenderse, y en el balcón de la Casa Consistorial apareció la figura menuda de María Xosé Queizán. Junto a ella estaban casi todas las autoridades que puede haber en Lugo, concejales, parlamentarios, delegados, candidatos, diputados, empresarios, y demás personajes. Y como colofón, unos seiscientos lucenses ante el Concello para escuchar las palabras de una mujer comprometida con las letras gallegas y la defensa de la mujer. Antes del pregón, Queizán firmó en el libro de oro del Ayuntamiento, donde ya reflejó su cariño por la ciudad. «Paseo pola muralla nas miñas horas máis felices, mesmo en soños», escribió la escritora. La corporación le regaló una maqueta del casco histórico lucense. Ya en el balcón, López Orozco dio la bienvenida a los asistentes y tuvo un recuerdo para los emigrantes, en especial para los de Barcelona. Con un «Viva o San Froilán e viva Lugo», Orozco dio paso a la teniente de alcalde Branca Rodríguez Pazos, que presentó a la pregonera, recordando la trayectoria literaria y de compromiso de Queizán. Pazos afirmó que con el pregón de la escritora se rinde un homenaje a las mujeres. Recuerdos literarios En la lectura del pregón, Queizán hizo un repaso por su relación con la ciudad amurallada. «Cheguei a Lugo un día de San Froilán. Tiña 23 anos. E algo me chamou a atención, o silencio», señaló en referencia a lo que calificó de serenidad como cualidad de los lucenses. Destacó que fue en Lugo donde «afiancei a miña conciencia como persoa galega e a miña decisión de actuar sempre para conseguir un país máis próspero, igualitario e feliz», señaló. Pero tras los recuerdos más íntimos, Queizán no se olvidó de la tradición literaria que vivió la ciudad durante los años cincuenta y sesenta. De tal manera que tuvo palabras cariñosas para Ánxel Fole, Celestino Fernández de la Vega, Trapero Pardo, Manuel María y Uxío Novoneyra. Queizán también tuvo palabras sobre la relación entre Lugo y sus creaciones literarias. Fue en esta ciudad donde terminó su primera novela, A orella no buraco , que comenzara a escribir en París. Después realizó Amantia , donde sitúa la tumba de Prisciliano en Santa Eulalia de Bóveda. Pero la escritora pontevedresa quiso tener palabras de aliento y fuerza para la defensa de los derechos de la mujer. Recomendó a las lucenses que no se queden en las fechas simbólicas «e reclamen melloras concretas no relativo á sanidade, á educación, a atallar a violencia, melloras que vaian acompañadas cos orzamentos necesarios para levalas a cabo», afirmó la pregonera. Por ello pidió a las autoridades que doten a la sociedad de leyes para conseguir la igualdad de la mujer en la sociedad. Con un «saúde» y una petición a los asistentes para que bailen y canten durante las fiestas, Queizán finalizó un pregón aplaudido por los lucenses que se congregaron en la plaza Maior. Y con un «chupinazo» y un viva San Froilán dieron comienzo las fiestas. Por delante hay ocho días.