La Administración sólo paga los daños en reservas naturales y los cotos deben afrontar los demás
11 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.En Galicia el lobo no está especialmente protegido y es una especie cinegética como otra cualquiera, según matiza el delegado provincial de Medio Ambiente, Luis González, para justificar que la Administración autonómica no se haga cargo de los daños que causa en la ganadería. En consecuencia, su caza está permitida aunque con unas limitaciones específicas, como ocurre con las demás especies, sobre todo las consideradas de caza mayor. El representante lucense de la consellería considera que cuando existen evidencias de ataques, los cazadores pueden solicitar batidas y Medio Ambiente las autoriza. De hecho, en los meses de julio y agosto fueron tramitadas y concedidas varias. En estos momentos no hay ninguna pedida, probablemente porque ya se inició la temporada de las del corzo y del jabalí, y los cazadores se centran en estas especies. Al ser una especie cinegética más, la responsabilidad está regulada en la ley de caza de reciente aplicación. Cuando los daños se producen en fincas incluidas en algún coto, estas sociedades son las que deben responsabilizarse de las reclamaciones. De todas formas, hay un caso en el que la Consellería de Medio Ambiente se hace cargo de los daños. Es cuando se producen en montes de la Administración considerados de especial protección, como ocurre en la provincia de Lugo con la reserva de Os Ancares. Zonas más frecuentadas De acuerdo con los datos de que dispone Medio Ambiente, en esta provincia hay varias zonas en las que se detecta una mayor presencia de lobos y en las que también se solicitan y autorizan más batidas. Una es la comprendida entre los municipios de Vilalba y Abadín; otra, próxima a la anterior, es la que forman los de A Pastoriza y Mondoñedo, en los montes de A Corda, y otra es la de Friol, en la parte más próxima a los montes de Cova da Serpe. El delegado provincial considera que actualmente la ley es suficientemente clara y que los perjudicados por los ataques de lobos disponen de mecanismos legales y de facilidades en la concesión de batidas para tratar de cortar el problema. De todas formas, matiza que tiene que haber indicios de que los autores de los daños son lobos. Debido a que la colonia de esta especie es muy limitada, la mayor parte de los ataques están ocasionados por perros asilvestrados. Los expertos pueden determinar por el tipo de heridas o por los rasgos del ataque en la presa si fueron lobos o perros, ya que los primeros tienen unas características propias y no se ensañan, ya que matan sólo por necesidad. También hay otros rasgos detectables aplicando el sentido común, dado que entre lobos y perros hay la notable diferencia de que unos están acostumbrados a convivir con las personas y no les tienen miedo, en tanto que los otros rehuyen todo contacto humano. Aunque hay notables diferencias de criterio entre ecologistas y Administración, ambos coinciden en afirmar que se le atribuyen al lobo muchos más ataques de los que practica.