La OPP fue fundada en 1986. Su aparición estuvo relacionada con la entrada en la Unión Europea, dada la falta de homologación de las cofradías en el Derecho comunitario. Vicente Gradaílle y Benigno Beltrán, que entonces ocupaban puestos directivos en los pósitos de Celeiro y de Burela, fueron decisivos en el nacimiento de una entidad que ha sabido hacer de la necesidad virtud. Una flota de 130 barcos, en la que hay desde embarcacionesue faenan en Gran Sol hasta arrastreros de litoral, muestra hoy la importancia del sector. -¿Se enfadan mucho los asociados con los periódicos anuncios que ponen en peligro su futuro? -Yo creo que nuestra gente es tranquila. Y de Fischler se espera todo. Por lo que hablo con ellos, la idea que hay respecto a la Comisión Europea es que no nos quiere ver ni en pintura y que va a hacer todo lo posible para reducir al máximo esta flota que tantos quebraderos de cabeza da a algunos señores que entienden el medio ambiente compatible con una pesca industrial. Cada vez que hablan, ya se espera lo que van a decir, aunque no significa que aquí se esté de acuerdo con lo que dicen. Pero yo a alguno le he dicho que hablen claro de una vez y que digan que si quieren desguazar y que nos vayamos, que lo proponga claramente y así ya sabremos todos a qué atenernos. Por eso digo que nadie se asusta de lo que dice Fischler, con independencia de que lo que dice es muy grave y de que estamos en contra. -Usted también tiene una dimensión política. ¿Le da su trabajo en este mundo un mejor conocimiento de los problemas de la comarca? -Eso me sirve no para ver algo mejor o peor, sino para tener una visión diferente. Todos tenemos visiones distintas, y no es la misma la visión que pueda aportar yo que la que pueda aportar un gerente de una entidad de lonja, de ABSA o de Puerto de Celeiro. Depende del punto de vista.