Lienzos, pinceles y sombreros

La Voz

LUGO

XABIER NOVO

Cincuenta y cinco artistas participaron ayer en el Certame de Pintura Rápida Cidade de Lugo, marcado por las altas temperaturas

20 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Sábado, nueve de la mañana. Lugo amanece con un curioso paisaje: un ejército de 55 artistas armados de lienzos y pinceles se despliegan por las calles lucenses para retratar sus rincones favoritos de la ciudad. Son los participantes en el segundo Certame de Pintura Rápida ó Aire Libre, organizado por el Concello con la colaboración de la Asociación de Artistas Plásticos Lucenses. Una visita a esta cuadrilla sirve para comprobar que, por encima de los premios, hay una reunión de amigos con el arte como pretexto. Ana y Alejandra están desde primera hora de la mañana en la praza da Constitución. Es la primera vez que participan en un certamen de este tipo. No les falta el apoyo familiar: el padre de Ana observa con atención el dibujo que hace su hija de la muralla. No muy lejos de allí, en Campo Castelo, tres amigos que vienen desde Ribeira sustituyen el blanco de sus lienzos por imágenes del barrio. Además de las altas temperaturas, otro factor dificulta el trabajo de Isabel, una de las componentes de este trío. Mientras trabaja con el pincel, sujeta en el regazo a Paula, una niña de pocos meses de edad que parece estar cómoda en la acrobática postura. Completa la escena una mascota, la perra Rena, que duerme a los pies de su ama. Para que luego digan que el proceso de creación de una obra requiere el aislamiento del artista. El calor, principal handicap El emplazamiento de los pintores ayuda a distinguir a los veteranos de los principiantes. Mientras los primeros no abandonan las zonas de sombra, los novatos se aventuran a pintar al sol luciendo sombreros bastante llamativos. Pedro rompe esta norma. A pesar de sus más de 30 años de trayectoria profesional, este coruñés no ha dudado ni un segundo en colocar el caballete en lo alto de la muralla. «Este sol es matador, pero te traes un gorrito, te pones medio en pelotas y ya está», comenta entre sonrisas con la camiseta amarrada a la cintura. Pedro escucha con interés los comentarios de los críticos espontáneos, normalmente turistas con sus cámaras, sobre su técnica. Para técnica, la usada por Adela. Frente al acrílico y al óleo dominantes, esta lucense emplea una particular mezcla de látex, tinta, acuarela y arena de la playa de Riazor para plasmar la muralla en el lienzo. «Como estaba en A Coruña de vacaciones, pensé en hacer algo distinto y cogí arena del Orzán», aclara. Esta cita con el arte es, ante todo, un punto de encuentro entre colegas sin afán competitivo. Pero todo certamen tiene ganadores. El primer galardón de esta edición fue para el coruñés Laureano Fernández Vidal. El segundo fue a parar a manos del también herculino Pedro Bueno Salto. El lucense Andrés Romay Corredoira consiguió que el tercer premio quedase en casa. Ahora todos esperan repetir la experiencia.