El ministro le echó una mano en su compromiso de no lanzarse al puerta a puerta antes de tiempo A menudo nos invade la sensación de que los políticos nos vacilan. No por que nos cuenten mentiras insignificantes, como que nos van a hacer una autovía, un aeropuerto o un parque, sin la más remota intención de cumplir la promesa; eso es «pataca» minuta, como diría aquel presidente futbolero. Lo digo porque el alcalde anunció que no haría campaña electoral dos días antes de que se la empezase a hacer el ministro de Fomento. ¿Cómo lo iba a saber él? Estuvo en Madrid el lunes, y a lo mejor lo pactaron.
05 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«¿No ve usted que a diario los políticos se ponen a caer de un burro en el Congreso o en cualquier otro foro en el que haya medios de comunicación y luego se van al bar juntos como si no hubiese pasado nada?», dice mi cafetero contertulio. Uno siempre defiende que el tocino nada tiene que ver con la velocidad, y está en contra de muchos razonamientos excesivamente simplistas o, simplemente, populistas, entre los que se puede incluir ese. Si yo dejase de ser amigo de la gente con la que discuto, no me hablaría con mis jefes, ni con mis compañeros, ni con mi familia, ni, por supuesto, con mi interlocutor del café. Sin embargo, y aunque no tenga el valor de reconocérselo abiertamente, esa especie de representación teatral podría darse entre López Orozco y Álvarez Cascos. Los hechos, aunque parezca lo contrario, pueden hacerse encajar en el tiempo. A saber: el martes, nuestro alcalde afirma y confirma que no hará campaña electoral hasta 15 días antes de la jornada de votación, que es cuando empieza oficialmente el plazo para que los políticos mientan. El miércoles, el ministro de Fomento hizo unas declaraciones en Monforte relativas a las ya famosas travesías de la ciudad de Lugo que sólo se justifican si la pretensión es ayudarle al alcalde a que se mantenga en el puesto durante el próximo mandato. El jueves, Orozco frunció el ceño bastante más de lo habitual y descargó voltios en el cogote del ministro. ¿Que cómo sabía Orozco el día anterior que Cascos le iba a echar una mano con lo de las travesías para poder cumplir el compromiso de no anticipar su campaña? Muy sencillo. El lunes había estado en Madrid, en una reunión de la federación de municipios, y en un descanso visitaría al ministro para pactar su intervención.