El ministerio se resiste a instalar un paso elevado sobre la N-VI para acceder al Parque do Miño Llegó el verano, que es la estación en la que más gente utiliza el Parque do Miño, y un año más quienes quieren disfrutar de esta zona verde y acceden a ella a pie tienen que jugarse la vida para cruzar la N-VI sin ninguna medida de seguridad. Las gestiones hechas por el Ayuntamiento de Lugo no han dado ningún resultado y el Ministerio de Fomento ni siquiera confirma cuándo atenderá la solicitud para la instalación de la necesaria y demandada pasarela peatonal sobre la citada carretera.
24 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El tipo barbudo agarra fuerte de la mano al chavalillo y tira de él con tanta fuerza que al peque se le cae el perrito de juguete que lleva en la otra mano. El tipo de la barba no es una mala bestia; más bien es un padre preocupado por su integridad física y por la seguridad de su retoño. Padre e hijo intentan cruzar la N-VI, a la altura de Alfonso X, para acceder al Parque do Miño. Es una operación de alto riesgo gracias a los incompetentes que se ganan el sueldo, sin que se sepa por qué, en el Ministerio de Fomento; el ministerio hace política negándose a instalar -no la instala, luego se niega a instalarla- sobre su carretera una pasarela peatonal de cuatro duros que garantice la seguridad del papá con barba y del niño con perrito de juguete, y de todos los papás y de todas las mamás -y de los que no son ni papá ni mamá- que quieren disfrutar del Parque do Miño. El Concello de Lugo es, ya se sabe, maestro en el arte de la negociación y perito en la teoría de la confrontación; el gobierno lucense es un gobierno que gobierna con cuidado de no cabrear al PP y así, claro, el PP le da a Lugo desde el Gobierno y desde la Xunta lo que le parece bien y oportuno. Y la oportunidad, en no pocas ocasiones, supone saldo, liquidación de existencias y mercadeo de rastro en vísperas electorales. El catálogo de oportunidades que se ofrece a Lugo no incluye la pasarela peatonal de acceso al Parque do Miño, y los lucenses hacen el salto de la rana delante de los coches para disfrutar de un rato de ocio. En plena faena torera -toreo de carretera y coche a 120- el papá con barba recuerda algo que dice el alcalde filósofo -cómo le gusta decirlo- sobre el optimismo y el futuro de Lugo. Un futuro que se intuye sin pasarela. Al perrito de juguete lo aplastó un coche. Otro día lo mismo le toca al niño.