La calle San Roque es a diario una vía de tráfico caótico, con las aceras ocupadas por los coches El deficiente estado de las aceras y el desorden del tráfico rodado hacen de la calle San Roque una de las más caóticas de la capital lucense. Los coches toman las aceras en grandes tramos, especialmente en las inmediaciones de la Praza do Rei, y los peatones tienen que caminar por la calzada. No son ajenos a esta situación algunos establecimientos públicos. La presencia de agentes de la Policía Local es realmente escasa a diario, por no decir inexistente. Fomento no acaba de contratar las obras de esta travesía.
13 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La calle San Roque, más que una calle, es una metáfora del caos. El conductor que circula por San Roque es un conductor atrapado entre la maldad política de Fomento (PP)-que no ejecuta las obras previstas- y la manifiesta incapacidad municipal (PSOE-BNG) para poner orden en el desorden que es el tráfico rodado en Lugo. San Roque (la calle, que quede claro), metáfora del caos, es una invitación al voto abstencionista, a la militancia en el escepticismo cívico y a pagar un billete de ida al gobierno local y al otro. En San Roque los coches ocupan las aceras y los peatones circulan por la calzada; las mamás con cochecito de bebé se gradúan en supervivencia cada vez que transitan por San Roque (por la calle, que quede claro) y los ciegos van del coche al contenedor y de la farola a la moto sin piloto en un viaje por cuenta de la maldad política de Fomento y la manifiesta incapacidad municipal. A la calle San Roque, metáfora del caos, sólo le falta una fiesta de la concejala Basadre para ser calle bloqueada; sólo falta que la concejala Basadre ponga la fiesta y San Roque será la anticalle, la vía inviable, el paso por el que no se pasa. El vecino de San Roque es un vecino sufrido, encallecido en el olvido municipal, curtido en el abandono institucional y en la familiaridad con el caos circulatorio, puntual y diario. Lugo, ciudad mínima y estática, es una ciudad de tráfico atolondrado y en San Roque el atolondramiento es mayúsculo. El conductor airado pone a caldo a la anciana que no se aparta; la señora camina por la acera por la que el conductor conduce su vehículo, mientras la mamá con cochecito de bebé aprieta el paso calzada adelante. ¿¿Y la Policía Local? Dicen que alguna vez estuvo allí; sí, alguna vez.