Personas, vacas, lobos y osos

La Voz

LUGO

ÓSCAR CELA

Puede parecer increíble, pero un somero análisis revela que hay motivos de sobra para los recelos naturalistas sobre Os Ancares. Nadie puede discutir que aquella montaña deberá ser Reserva de la Biosfera o Parque Nacional, pero han sido tantos los atropellos que la decisión de prudencia no sorprende. Los vecinos de Cervantes y Navia están al tanto de que van a perder dinero comunitario que podría destinarse a mejorar servicios e infraestructuras lo que revela lo mal que se han invertido hasta ahora allí los fondos públicos. Si yo fuera vecino de Os Ancares ¿que simpatizo con el lugar y sus gentes lo he demostrado¿, tendría en cuenta circunstancias como éstas: Las carreteras están de pena y podrían haberse arreglado hace décadas para mayor comodidad de todos sin dañar el paisaje y la idiosincrasia montañesa. Desconfiaría de los planes pensados por urbanitas. Es decir, los que quieren una zona para ir el fin de semana. Empiezan por recubrir ladrillos y con enxebres piedras y acaban por desear paisajes con vecinos en zocas y boinas que vivan en las pallozas. Se suelen escandalizar por los «teitos» de chapa siempre que no los tengan que reparar ellos. Si alguien quiere poblados prerrománicos como en época romana, que construya antes en lugar adecuado viviendas del siglo XXI. La propiedad privada, igual que en las ciudades, existe, y también los derechos sobre terrenos comunales. Los clubes de montaña están bien, siempre que sean cómodos, para todos y no sólo para comuniones e ilustres visitas de caza. A propósito de la caza, existen fuertes intereses en que aquel territorio siga como reserva de caza. Los responsables de medio ambiente podrían retratarse de vez en cuando en posición de ayudar a los animales y no con escopeta junto a sus cadáveres. La biodiversidad consiste en cuidar mas que corzos y muflones. Algún cazador podría colaborar y abatir zorros o a los perros y los gatos asilvestrados que diezmaron al urogallo. El lobo y el oso siempre vivieron en Os Ancares. Los cortíns están ahí y la senda del oso que habilitan, quieren y beneficia a muchos concejos asturianos también sería un atractivo para la zona. En todo caso, nunca debería parecer que los osos y lobos son más importantes que las personas. El pastoreo de vacas rubias es tan clásico como los lobos. Hay que ordenarlo y no cortar el paso con vallas al ganado del que viven muchos. Se podría empezar por hacer un estudio serio y ver cómo puede atajarse la emigración. Y no me refiero a guías de senderismo y cicloturismo.