Los vecinos de este reciente barrio tienen que partir de cero en casi todo menos en los conflictos Todo lo comprendido entre el Carril das Flores y Ramón Montenegro es territorio de competencia de la asociación vecinal Entrecarrís, que trata de encarrilar los problemas de un barrio en el que las viviendas nacen a cientos, como las zarzas en los solares, pero el asfalto y los alumbrados públicos se resisten. Son gente joven o de mediana edad, que desde el séptimo piso ve allá abajo los tejados llenos de musgo de las casas en las que viven los vecinos de siempre, 40 años mayores, y los tapones destinados a la piqueta.
20 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El barrio de A Primavera, como decidieron denominarlo los vecinos, tiene que partir de cero en casi todo, debido a la práctica de empezar las cosas por el final, haciendo edificios sin las infraestructuras básicas previas. El presidente de la asociación de vecinos, Benito Martínez, relata un caso significativo . El tramo de calle entre el Carril das Hortas al Carril das Flores tiene asfaltada sólo la mitad de la calzada, porque la otra mitad pertenece al solar de abajo, de la empresa Neira Pérez, aunque al Ayuntamiento oficialmente no le consta quien es el dueño. La asociación hizo gestiones para que limpiasen las zarzas, que lo vallasen o que le echasen gravilla en la media calzada sin asfalto. Los vecinos visitaron al concejal de Urbanismo, que los remitió al de obras, porque seguramente sabía de quién era el solar y pudiera ser que ya hubiese hablado con el dueño. El de obras desconocía tal dato y no podía arreglar la otra media calle por ser de propiedad particular el terreno, pero para lo del adecentamiento del solar les recomendó que visitasen al concejal e Medio Ambiente que, a su vez, les recordó que para obligar a hacer un cierre tiene las competencias el edil de Policía. Inasequibles al desaliento, el presidente de Entrecarrís y otros directivos trataron de hablar con el concejal, gestiones que coincidieron con la pasada Semana Santa, por lo que sólo consiguieron hablar con su secretaria, a través de la que Fernández Liñares les indicó que hablasen con el técnico que lleva lo de la ordenación del tráfico. Pero, claro, el técnico puede recoger las sugerencias para modificar las direcciones de la circulación, que es otra de las reivindicaciones, pero no es su función ordenar el cierre de un solar que sirve de zarzal y de basurero. «E nesas estamos», concluye Benito Martínez. El caso del solar desconocido no es la única paradoja de este barrio de los carriles. La empresa Malvar, según señala el presidente vecinal, urbanizó la calle Primavera, pero dejó un tramo que, aunque se mete en el trazado de la rúa Outono, pertenece a la anterior y sigue en tierra porque alguien en el Concello considera que no se va a hacer volver a la empresa por esa pequeña obra. Pero los desaguisados no se limitan a los terrenos particulares. El propio Ayuntamiento tiene una parcela, que le correspondió como consecuencia de una unidad de actuación, totalmente descuidada. La disculpa es que aún no la recibió oficialmente, si bien el resultado es que permanece en parte con zarzas de varios metros de altura, y en la zona aprovechable se amontonan los coches sin ningún tipo de orden. Los vecinos comprenden la situación de provisionalidad, pero consideran que se puede limpiar y colocarle unos bancos.