SUSO VARELA TESTIGO DIRECTO El almirante Francisco Rapallo preside por primera vez la visita de la Marina
25 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Son cincuenta los años que lleva la Armada unida a la Cofradía de la Virgen de la Esperanza. Lo recordaba ayer el cofrade mayor de la hermandad lucense, Antonio Picado, que a los dos meses de crearse la cofradía ya era nombrada la Armada Hermano Mayor Honorario. «Es una parte sustancial de nosotros», afirmó. Como viene siendo tradicional, y a esta palabra apeló en su discurso el alcalde Orozco, el almirante-jefe de la Zona Marítima del Cantábrico, Francisco Rapallo Comendador, pasó revista a la tropa de la Marina proveniente de Ferrol. Eran las 12.30 horas, y miles de lucenses contemplaban la escena delante del Concello. Elegantemente vestidos, había una escuadra de Gastadores del Tercio Norte, la Banda de Música de la zona, ocho Guiones (cuatro del Tercio Norte y cuatro del Arsenal Militar), una sección de Marinería del Arsenal Militar y dos secciones de Infantería de Marina del Tercio Norte. Delante de ellos, y también vestidos con traje oscuro y medalla corporativa -y en el caso del alcalde, el bastón de regidor- estaban los concejales de la corporación. También acudieron el subdelegado del Gobierno, José Antonio Labrada Losada; el vicepresidente de la Diputación, Jose Carlos Rodríguez Andina; los delegados de la Xunta y otras autoridades civiles y militares. Rapallo fue saludando uno a uno a todos los asistentes, para después subir al despacho del alcalde, donde firmó en el libro de honor ante la atenta mirada de los concejales y demás autoridades. «Mis mejores deseos y felicidad para esta bella ciudad y sus habitantes», rezaba lo escrito por el almirante. López Orozco entregó a Francisco Rapallo una pieza de la muralla de Lugo. «Agradezco los esfuerzos que realizan para estar un año más aquí. Tienen el afecto de los ciudadanos de Lugo», manifestó en su discurso el regidor lugués. «La Armada acude puntualmente a su cita para estrechar si cabe aún más los lazos de amistad», agregó el almirante. Preguntado por los periodistas sobre cuestiones relativas a Defensa, Rapallo señaló que no era el día adecuado, pero que esperan cubrir las plazas de tropa profesional que les marcó el Gobierno desde que el 1 de enero del presente año finalizó el Servicio Militar. Al finalizar el acto, a todos los asistentes les esperaba un refrigerio a base de buena comida y mejor vino. Fue la primera toma de contacto de Francisco Rapallo con la ciudad y sus representantes. Mientras todo eso sucedía, la tropa desplazada desde Ferrol desfilaba por las calles del centro mientras llevaban la bandera española hasta el Seminario.