MARÍA CUADRADO EN DIRECTO La manifestación del campus concluyó con varias personas encadenadas en la Subdelegación del Gobierno, que hoy festeja la Constitución Con cadenas simbolizó ayer la comunidad universitaria de Lugo su más firme rechazo a la LOU. La protesta no fue la más popular del campus, pero sí la más tensa e improvisada. La «cacerolada» que recorrió varias calles de la ciudad, concluyó con el encadenamiento de varias personas en las tres entradas de la Subdelegación del Gobierno.
05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Al cierre de esta edición, varios representantes de profesores, alumnos y personal de administración y servicios permanecían encadenados a la puerta principal de la Subdelegación del Gobierno, acompañados de decenas de compañeros que animaban la protesta con sartenes, cazos y botellas. Esta escena era diferente a la de las 12.30 horas, momento en el que los manifestantes comenzaron a reunirse ante la Biblioteca Intercentros e iniciaban una manifestación por la Avenida de Madrid hacia el centro de la ciudad. La improvisación marcó el recorrido y la Subdelegación del Gobierno era la meta. Pocas cacerolas, sartenes y cazos quedaron ayer en las alacenas de las cocinas estudiantiles. Casi dos mil manifestantes arribaron en la Praza de Armanyá pertrechados de todo tipo de material de cocina -cuál si financiase una compañía de menaje- y sin dejar de emitir sonidos estridentes. Las críticas a la LOU pasaron de los gritos al encadenamiento de varias personas a las tres puertas (del frente y los laterales) de la Subdelegación del Gobierno, donde impedían la entrada y salida al inmueble. La adopción de esta medida motivó un aumento de presencia policial, que crecía a medida que aumentaba la tensión y que se aproximaba el final de la jornada laboral. Pasadas las tres de la tarde, los manifestantes acordaron mantener la condena y permitieron la salida a los funcionarios, que fueron escoltados por un cordón policial que se instaló en la entrada de la rúa da Soedade. Pitidos Los pitidos y abucheos no cesaron, ni tampoco la comilona que se montó ante el edificio oficial. No sobraron bocadillos, ni tampoco bebidas. Sólo fue preciso reponer las piezas de la batería de cocina, estropeadas por el continuado uso. Los ánimos de los manifestantes no decayeron con el paso de la tarde, ni tampoco con los intentos de la Policía por desalojar las entradas. Poco antes de las 20.00, varios agentes invitaron a abandonar las puertas laterales, cortando las cadenas que retenían a los manifestantes para minutos después, introducir las flores que adornarán el edificio en los actos oficiales previstos para hoy. El grueso de la movilización se concentró en torno a la entrada principal, donde seguía la pancarta «Partido Privatizador», iluminada por velas. La presencia de antidisturbios creó tensión en distintos momentos de la tarde, cuando también se acercaron directores de varias facultades y políticos del BNG y PSOE.