BENIGNO LÁZARE EN DIRECTO Vecinos y empresa acordaron buscar otra ubicación para una torre de telefonía
30 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.«Pode haber follón», advertía anteayer un vecino ante la reunión convocada para ayer a mediodía en Paderne, parroquia de Castroverde en la que Airtel quiere instalar una antena de telefonía móvil. Esa frase resumía el ambiente creado en el pueblo tras conocerse que la empresa pretendía colocar la torre en una finca situada entre viviendas. El terreno estaba suficientemente abonado. Los residentes habían presentado medio centenar de alegaciones en el concello, y en la propia cabecerra municipal hay otro conflicto muy similar, que se saldó convirtiendo las alegaciones en papel mojado. Para dar más presión a la olla, aparte de retardar algo la autorización, los alcaldes poco pueden hacer si las empresas realizan todos los trámites correctamente, como dejó claro el regidor local, Xosé María Arias. La reunión comenzó puntual in situ, con la presencia de más de sesenta vecinos, del alcalde y de dos representantes de la empresa de telefonía. La sensatez por ambas partes imperó durante todo el encuentro, que discurrió con total normalidad, aunque todos defendieron con tesón sus argumentos. También quedó patente la habilidad negociadora del portavoz de Airtel, o Vodafone, Antonio Raposo, hombre poco forofo de los medios de comunicación que, pese a su juventud, demostró que ya tiene tablas. Abrió el foro el alcalde manifestando su interés en que las dos partes entablasen negociaciones, para evitar que le complicasen la vida. Incidió en que no puede negarle la licencia a la empresa si tiene todo correcto, porque iría a la cárcel. Al mismo tiempo, también dejó clara su oposición a la existencia de antenas cerca de las viviendas y en contra del criterio de los afectados. Aprovechó para dejar patente una vez más su poca simpatía por el anterior alcalde, al que responsabilizó indirectamente de instigar en la villa la presentación de recursos, y anunció que la licencia para esa otra antena será estudiada en el pleno, «para que se mollen todos». El portavoz de Vodafone fue salpicando hábilmente sus intervenciones con unas gotas de veladas advertencias en caso de que los vecinos se pongan cabezones, y abundante voluntad negociadora y de no enfadar a la gente. Reconoció que incluso económicamente a la empresa le resulta mejor tener a la gente contenta, por lo que pidió que le ofreciesen otros emplazamientos alternativos. A pesar de ser bastantes los interlocutores, los vecinos también manejaron bien sus cartas. Recordaron que un tractor puede derribar una torreta, pero insistieron en que no se oponen al poste, de modo que ofrecieron un monte comunal y varias parcelas particulares próximas a la carretera y alejadas de las casas. Vistos los lugares, una técnica de la empresa hizo mediciones, tomó nota y en pocos días dará una respuesta.