Jornada de corbatas y comidas

La Voz

LUGO

CHECHU RÍO

DÍA DE SAN RAMÓN Los vilalbeses, junto a numerosos visitantes, celebraron con sus mejores galas la fiesta grande del año

31 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

JOSÉ MIGUEL LÓPEZ VILALBA Treinta y uno de agosto, día de San Ramón, día del Patrón. Vilalba despierta más tarde de lo habitual. Al menos, eso es lo que reflejan sus calles. A todos les espera una jornada dura, de fiesta, claro. Las mujeres preparan en sus casas la comida con la que obsequiar a los suyos y a los que durante estos días les visitan. Los hombres ultiman los detalles para ir a la sesión vermú en la plaza. Algún nudo de corbata se empieza a resistir, pero casi todo está listo. Las veintiuna bombas de palenque marcan los pocos minutos que restan para el inicio de la gran celebración del año en la villa. Algunos dicen que vieron madrugar a Manuel Fraga para compartir la jornada con sus ilustres vecinos. Otros tienen dudas después de verlo «un pouquiño debilucho na víspera». Lo cierto es que asistió a la misa solemne, acompañó la procesión y no rehusó hablar con antiguos conocidos. El presidente recarga las pilas en Vilalba. Gaitas de Entre Lusco e Fusco y Axouxere animaban las calles con pasacalles. Por la tarde tomaron el relevo la Banda de Vilalba y la charanga NBA. Antes, la procesión y la sesión vermú permitían comprobar los trabajos previos a la celebración, gracias a la tradición de los vecinos de vestir sus mejores galas. Ahí se puso el punto de inflexión de una densa jornada. La comida ya estaba encima de la mesa, con decenas de invitados en cada casa dispuestos a compartir mantel, recuerdos y las últimas anécdotas vividas. El resto ya fue otra fiesta.