XAVIER LOMBARDERO PLAZA ROMANA
25 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Una de dos, o el bochorno estatal del robo del coche oficial del alcalde ha hecho más mella en la coalición PSOE-BNG del Concello de Lugo que las aceradas críticas del PP, o los socios de gobierno están utilizando este tema como catalizador para echarse los trastos a la cabeza, como de vez en cuando suele pasar en las mejores familias. Esta hipótesis parecería descabellada en puertas de una cita electoral, pues bastantes divisiones tienen en Vigo, Ferrol y Ourense. El rumbo de la política local debería plantearse tras las elecciones. Pero Orozco y Pazos parecen haberse puesto serios pidiendo responsabilidades por los desaguisados, que son varios y graves. El robo del coche sin duda merece un informe en toda regla. De ahí a pedir la cabeza del concejal Lage, a la postre uno de los que mejor lo hace, según el sentir de la calle, parece un poco fuerte. El transporte urbano funciona, o funcionaba, mucho mejor que antes de Lage. ¿Es entonces Liñares, responsable de los robos, incluido el del Ceao? Parece que tampoco. Lo del Ceao es de escándalo. Allí roban un día sí y otro también. Desde que les descerrajaron dos tiros en la cara a los empleados del Cash, crimen sin resolver, nadie hace guardia allí. El caso de la policía local es más grave, porque colea con los años. PSOE y BNG, no sería sólo Liñares, desmontaron los Hombres de Harrelson y las brigadas que dejó hacer Estévez. Quieren una policía más de barrio, más social. Pero se le ha rebotado y la crisis es ya permanente. ¿Recuerdan a Sampedro y Antuña hace años hablando de destapar «el cubo de la basura» o las «huelgas a la japonesa» con multas por todas partes?, ¿recuerdan cuando Moral señalaba quienes aprobarían las plazas de auxiliares? ¿o cuando José Manuel Castro daba explicaciones sobre las cámaras de tráfico? No faltaron patadas lamentables en el consistorio. La guerra de la policía, mucho me temo, o se sientan juntos a resolverla, o la pierden. Sería de risa que tuvieran que pedir socorro a Alfredo Mosteirín.