MEDIO AMBIENTE
30 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El cauce del río Lama se ha convertido en un camino de tierra de fácil tránsito, sin truchas y plagado de la vegetación que abunda en los prados circundantes. Los vecinos de la parroquia de Roás (Cospeito) no dan crédito ante esta situación, la peor vivida en los últimos años y la que les obliga a mudar sus hábitos de vida. Hace más de un siglo, los lugareños aprovecharon el cauce tomado del río Anllo para hacer funcionar los molinos de Roás y Zarracín, cuya actividad no cesó hasta hace varias décadas. Hoy en día, la situación es bien distinta, los muiñeiros ya no tienen ocupación, los pescadores añoran las truchas, y los vecinos temen que la sequía que ha convertido el cauce del río Lama en un camino, acabe por dejarles sin suministro de agua. Los pozos están al mínimo, y las huertas, pendientes de que los agricultores ideen fórmulas para ser regadas. Entre treinta y cuarenta vecinos sufren desde el mes de mayo esta situación, que ya se ha convertido en crónica desde hace aproximadamente tres años. La zona rural sigue siendo gran deficitaria en saneamiento y suministro canalizado de agua, por lo que se ve afectada de forma importante. Durante muchos años, han sido los vecinos los que se han encargado de la restauración de la presa del río, construida hace unos trescientos años, según indican los lugareños. Sin embargo, el deterioro que presenta actualmente obliga a los vecinos a solicitar a Medio Ambiente una intervención urgente. Asimismo, solicitan que se limpie el cauce del río, para evitar la concentración de la vegetación. Consideran que ambas actuaciones les permitirán recuperar este cauce, tomado del río Anllo y ubicado en uno de los complejos húmedos de la comarca de A Terra Cha.