ENRIQUE G. SOUTO CONTRAPUNTO
04 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Que el gobierno local y los representantes de los trabajadores municipales tengan diferencias, por grandes que sean, en materia laboral es normal y, posiblemente, saludable. Pero la aparente incapacidad para el diálogo entre las dos partes empieza a ser preocupante. Es especialmente llamativo que sea un gobierno formado por dos partidos de izquierda el que protagonice tan largo enfrentamiento con los representantes de los funcionarios. Para el BNG y para el PSOE no está siendo el Ayuntamiento el mejor espejo en que mostrar su capacidad de gestión en materia laboral, y quizá por eso el loable apoyo económico a los trabajadores de Sintel tiene un cierto tinte de campaña de imagen.