FRANCISCO ALBO LA ENTREVISTA Julio Padilla, diputado y secretario del tribunal militar del juicio por el 23-F El diputado lucense Julio Padilla Carballada fue testigo directo del proceso por el intento de golpe de Estado del 23-F, ya que asistió al juicio como secretario relator del Consejo Supremo de Justicia Militar. Padilla recuerda su experiencia como un periodo lleno de singularidades y de gran tensión.
25 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Al rememorar el histórico proceso, Julio Padilla afirma que el 23-F supuso «un antes y un después para la institución castrense», señalando que a partir de entonces «quedó definitivamente comprometida con el régimen democrático». -¿Qué recuerdos tiene de aquel proceso? -Fue un periodo de mucha intensidad y expectación, sobre todo los primeros días. Había una tensión muy grande entre los propios procesados, hasta tal punto que hubo que separarlos. Al general Armada hubo cambiarlo de ubicación, ya que lo increpaban de tal forma que casi no lo dejaban dormir por las noches. El abogado de Armada, Ramón Hermosilla, me dijo que éste hizo previamente su declaración y que la habían guardado por precaución en una caja fuerte. Recuerdo también la singularidad de las diligencias de careo entre Milans y Armada, muy firme el primero y digamos que muy componedor el segundo. -¿Qué impresión le produjo Tejero? -El carácter de Tejero se puede resumir en una anécdota. Cuando el fiscal le preguntó a qué hora había entrado en el Congreso, le respondió simplemente que la próxima vez que hiciese algo así ya tendría cuidado de fijarse en la hora. -¿Qué supuso para usted aquella experiencia? -Un aprendizaje importante, con diligencias de todo tipo, un plantel muy amplio de abogados al que seguir en el itinerario procesal y un trato con personas muy variadas. Fue una gran experiencia personal y una pequeña participación en uno de los juicios más importantes del siglo XX en España.