La suspensión del mercado de Castro provocó pérdidas por más de 20 millones

REDACCIÓN LUGO

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Los tratantes impidieron la entrada de vacas al recinto, donde sólo se vendieron cerdos de recría A pesar del anuncio por parte de los tratantes de la suspensión del mercado de Castro, algunos vendedores acudieron a las siete de la mañana a la feria para vender las reses. Los tratantes, que se mantuvieron en el mercado hasta el mediodía, sólo permitieron el acceso de porcino de recría, según informó el responsable municipal del mercado. La cifra media de transacciones semanales en el mercado de Ribeiras do Lea representa unas ventas valoradas en más de veinte millones de pesetas.

25 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El responsable municipal del mercado, Roberto Lorenzo, confirmó haber atendido en la tarde del martes numerosas llamadas interesándose por la celebración de la feria de ayer, que finalmente se suspendió al impedir un grupo de tratantes la entrada de reses desde primera hora de la mañana. Los vendedores que acudieron a Castro optaron por seguir las indicaciones de los tratantes y sólo entraron los que llevaban cerdos de recría. Entre éstos, hubo quien intentó vender algún ejemplar de vacuno, aunque finalmente no se efectuó la transacción. Los tratantes bloquearon la entrada a la feria hasta mediodía, consiguiendo que un recinto que registra ventas semanales por más de veinte millones estuviese totalmente vacío. Los vendedores de porcino comentaban las pérdidas que esta huelga provoca en el sector, aunque defendían al ganadero ante el pago de la cuota por incineración. Algunos bromeaban con el futuro éxito de ventas que se registrarían en las próximas ferias de Santos, en Gontán y Monterroso, mientras otros insistían en que lo que no cesa son las ventas domiciliarias de reses. En el exterior, no faltaron las pulpeiras ni los vendedores ambulantes, que a primera hora de la mañana temían que la suspensión del mercado desanimara al público a asistir a la feria semanal que se celebra en la carballeira. Fue el caso de los vendedores de un puesto de zapatos de Vilalba, que no lamentaban haberse desplazado a Castro en vez de viajar hasta Amio, en Santiago, donde también ayer se suspendió la feria ganadera. El cierre del mercado no impidió que hasta Castro se desplazara un autobús con vecinos de las parroquias vecinas.