Una empresa lucense vende reses de vacuno para Canarias, criadas con derivados de frutas tropicales Una empresa lucense dedicada a la importación de vacas de leche, Granjas Pardal, vende habitualmente reses para Canarias que son alimentadas con cáscaras y derivados de plátanos, práctica que resulta muy cara, pese a lo cual a los compradores les compensa debido a las fuertes subvenciones y al alto precio de la leche. Esta firma, que está a punto de alcanzar un acuerdo con un banco para facilitar a sus clientes gallegos las adquisiciones, también tiene a Marruecos entre los destinos de sus ventas.
23 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La empresa lucense Granjas Pardal, que dispone de instalaciones en Friol y en Taboada, tiene ya una larga trayectoria en su actividad de importación y venta de vacas de leche, incluso con algún golpe de efecto de gran repercusión en los medios de comunicación. Vende una media de mil vacas al año y, según señala su gerente, Eladio Vázquez Varela, actualmente tienen muy avanzado un acuerdo con el banco BBVA para facilitar a sus clientes la adquisición de reses con créditos muy «blandos». A pesar de que la mayoría de las ventas de esta empresa se producen en Galicia, sus clientes están distribuidos por el resto del Estado y por otros países, algunos aparentemente tan poco propicios para la producción de leche como Marruecos. Sin embargo resulta más llamativa la existencia de vacas frisonas en Canarias y, sobre todo, el sistema de alimentarlas, a base de plátanos y de sus derivados. Aún teniendo en cuenta que las reses tienen que viajar en camión y en un barco en cuya bodega el vehículo articulado, de cerca de diecinueve metros de largo da la vuelta sin necesidad de maniobrar, a los ganaderos canarios les sale más barato un animal importado de Alemania que a los gallegos. El «secreto» son las fortísimas subvenciones que reciben, tanto por la compra de las reses como por la venta de la leche, que en las islas alcanza unos precios que nada tiene que ver con los que perciben los productores gallegos. Por otra parte, tampoco pagan el IVA. Como las llamadas «islas afortunadas» no se caracterizan por sus verdes prados, las frisonas son alimentadas con piensos industriales y con plátanos y sus derivados, como las cáscaras. Según señala Eladio Vázquez, a pesar de que sí abunda esa tropical fruta, su utilización como alimento para el ganado resulta caro y en condiciones normales, no hubiese sido rentable. Las subvenciones también obligan a los canarios a que todas las vacas que compren lleguen a las islas preñadas, y la carne tiene que ser consumida sólo allí. El responsable de esta empresa relata una situación de fraude que se produjo hace bastantes años, al que, según dice, no fueron ajenas personas próximas a instancias oficiales. Consistió en comprar en Estados Unidos vacas de leche muy baratas cuya entrada en España estaba prohibida debido a la enfermedad de la lengua azul, declarada allí.