Castro de Rei celebró el tradicional recorrido hípico, mientras los amantes del motor homenajean al monumento lucense La sexta Concentración de Motos Terra Cha terminó ayer con el homenaje que le rindieron cerca de doscientos motoristas a la muralla de Lugo, como gesto de apoyo para que sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Fueron recibidos en el Ayuntamiento por responsables del Gobierno local, que entregaron unas insignias del muro romano a todos los asistentes. Pero el ambiente festivo también se vivió en Castro de Rei, con el tercer paseo a caballo que organiza la Asociación de Amigos da Feira. Tras recorrer 22 kilómetros, más de trescientas personas participaron en la Xuntaza Gastronómica.
20 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Más de quinientas personas de toda España acudieron a la sexta Concentración de Motos Terra Cha. La reunión sirvió de intercambio de experiencias entre los amantes del motor. Pero esta edición tuvo un acto especial ayer por la mañana. Cerca de doscientas motos circularon alrededor de la muralla de Lugo como apoyo ante la Unesco. Tras el recorrido, fueron recibidos por representantes municipales, quienes les regalaron unas insignias y los invitaron a un ágape. Los motoristas agradecieron el recibimiento que han tenido durante los dos días que estuvieron en la provincia, así como las facilidades ofrecidas por la Guardia Civil. Precisamente, y a instancias de la teniente de alcalde, Branca Rodríguez Pazos, se guardó un respetuoso minuto de silencio por el último atentado terrorista. Al terminar, volvieron a rugir los motores. Por otra parte, un paseo más lento fue el que realizaron cerca de ochenta jinetes que participaron en el tercer recorrido hípico de Castro de Rei. Fueron 22 de kilómetros para disfrutar de la naturaleza. Al finalizar, les esperaba a ellos y a más de trescientas personas la Xuntanza Gastronómica que se celebró en el polideportivo por culpa de la lluvia. Empanada y churrasco, así como la música de agrupación Liño Verde de Pol, pusieron el resto. Los mismos ingredientes se disfrutaron en la Xuntanza Campestre de O Cádavo, donde se reunieron más de quinientos comensales. También fue concurrida la malla de Santo Tomé, en Outeiro de Rei. Tras dar cuenta de las viandas, la vieja máquina de José Vilanova comenzó a recuperar una tradición que cada año vuelve a ser motivo de fiesta en la provincia.