Viales sin acabar de urbanizar, falta de espacios de ocio y caminos sin pavimentar definen la situación de una zona de la ciudad Es un claro ejemplo de barrio en el que conviven lo rural, en claro retroceso, y lo urbano. A Cheda creció, como otras zonas de la periferia lucense, antes de que sus infraestructuras viarias estuviesen consolidadas, y, a fecha de hoy, muestra carencias poco justificables en una ciudad que se quiere moderna. Calles sin urbanizar, otras que hace años que esperan ser terminadas, tanto en su trazado como en su pavimentación, y solares sin edificar, carentes de las obligadas vallas y sobrados de maleza, configuran un paisaje que nada dice a favor de los responsables municipales, de los de antes y de los de ahora.
08 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los vecinos, por medio de los representantes del barrio, y distintas organizaciones políticas reclamaron, sin éxito, en los últimos años, una y otra vez, la adecuada urbanización de las vías del popular barrio lucense de A Cheda. Hoy, el mejor acceso al barrio, la calle Mandeo, es un ejemplo de obra sin terminar. Tiene el ancho previsto sólo en la mitad de su trazado, las aceras son más un deseo que una realidad y en el centro de la parte más ancha, donde debería haber una mediana, plazoleta o solución similar, hay un espacio sin pavimentar en el que crece la hierba y aparcan los coches. Maleza En una de las márgenes, en los solares sin edificar, y sin vallar, la maleza crece en abundancia con plena libertad. El presidente de la asociación de vecinos, Joaquín Soto, presentó hace seis meses al gobierno local un amplio listado de las necesidades del barrio. Y, claro, la esperada intervención en la citada vía era una de ellas. Demandaba además la ampliación de la citada vía en el cruce con la carretera de Ombreiro, en la margen que está sin edificar. Actualmente, este cruce tiene escasa visibilidad para incorporarse a la citada carretera. El presidente de la asociación de vecinos también ha hecho ver al gobierno local que en el barrio no hay ni una sola zona ajardinada en la que los niños puedan jugar en columpios y toboganes. Puestos a señalar carencias, el líder vecinal destaca que A Cheda necesita un local en el que, a modo de centro social, puedan reunirse las personas de la tercera edad.