Centenares de personas asistieron ayer a mediodía a la misa del Corpus, celebrada en la catedral a mediodía, oficiada por el obispo, frai José Gómez. En representación del Ayuntamiento y de otras instituciones asistieron el alcalde, José López Orozco; los tenientes de alcalde Branca Rodríguez Pazos, Fernando Blanco y José Ramón Gómez Besteiro y los concejales Pilar Estévez, Luis Lamas y Manel Sánchez, además del delegado provincial de Presidencia, José María Moraleja.
25 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Seguidamente se celebró la procesión, con salida en la Praza de Pio XII, pasando por la de Santa María, Praza Maior y regreso a Pio XII. Además de los oficiantes y autoridades, la carroza iba escoltada por los maceros del Ayuntamiento y por miembros de la Policía Local con uniforme de gala, y a continuación la banda de música. En algunas zonas del itinerario, a su paso fueron lanzados pétalos de rosas. En la homilía, el obispo aludió a la celebración del día dedicado a la caridad, estableciendo la relación entre la adoración a Dios y la atención a los humanos. Recordando a San Pablo, afirmó que «participar en la Eucaristía sin valorar debidamente el cuerpo de Cristo, es un sacrilegio». Fray José Gómez estableció también la relación entre la comunión y las normas, los sentimientos y los proyectos de la Iglesia. Invitó a los presentes a que reconociesen el valor y el trabajo que realiza Cáritas, «a través de la que se puede encauzar el amor a los pobres» y, especialmente en fechas como la de ayer, dijo que «hay que meter la mano en el bolsillo» para ayudar a los necesitados. Al finalizar todo, hubo juegos cooperativos en la Praza Maior organizados por Cáritas.