YOLANDA GARCÍA LA ENTREVISTA Isabel Otero, presidenta de la Asociación de Mulleres de Mariñeiros Estela do Mar Desde hace un año, una asociación de mujeres de marineros, bajo el nombre de Estela do Mar, trata de alzar su «voz» en el mundo pesquero de A Mariña. En este recorrido breve, explica Isabel Otero, se han topado con muchos obstáculos. Estela do Mar lucha por mejorar las condiciones sociolaborales de sus maridos marineros.
28 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Y, en consecuencia, mejorar la situación familiar. Hasta ahora, el colectivo femenino ha alzado su «voz» en contra de la precariedad laboral de las gentes del mar, ha hablado «sin pelos en la lengua» y ha participado incluso en una mesa redonda a nivel gallego cuyos razonamientos llegaron hasta la Unión Europea. _¿Qué proyectos tienen ahora en mente? _Por un lado queremos preparar mejor a nuestros hijos, por ejemplo, en informática o a las socias ofrecerles clases de manualidades. Por otro, el día 6 pretendemos tener una pequeña entrevista con la conselleira de Familia, Manuela López Besteiro, en la línea de explicarle quienes somos y qué queremos conseguir. También pedimos en dos ocasiones una entrevista con Relacións Laborais en Lugo. Aún no ha habido contestación. Vemos que nos cierran muchas puertas. _Es duro el camino... pero también lo será en el entorno privado. _Mucho. Por un lado, hay quien no quiere trabajar y te ves sin apoyo. Por otro, en los hogares de quienes trabajan en tierra vemos que, entre otros, tienen trabajo, salario fijo, pagas extras y la familia disfruta de cosas que nosotros no podemos. _¿Qué papel se ve obligada a cumplir la mujer de un marinero? _De cabeza de familia, enfrentarse a los problemas con los hijos, con la casa. Los que más tiempo pasan fuera, en el mar, llegan a los nueve meses. Lo normal en esos casos es que el hijo no conozca a su padre. Y cuando el marinero se jubila... si puede, la adaptación al entorno familiar cuesta mucho.