«Fidalgos» de A Piringalla

La Voz

LUGO

ÓSCAR CELA

LUIS PRIETO. RÚA DA RAÍÑA

17 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

NOMBRAMIENTO DE «FIDALGOS». El barrio de A Piringilla concluyó ayer cinco días de fiesta con el nombramiento de los «fidalgos» a cargo de la comisión organizadora, presidida por Ricardo Varela. Los nombramientos recayeron en el ex-alcalde José Novo Freire, porque en su mandato se hizo el instituto del barrio; la artista Luz Darriba; el concejal de Cultura Ignacio Rodríguez Eguíbar, como ex-director del colegio Luis Pimentel; Xosé Piñeiro, edil de Vías e Obras; el árbitro José López de Lafuente; el ex-concejal de Urbanismo Ramón Arias Roca; y el empresario Francisco Dorado López. LOS «FIDALGOS» FUERON NOMBRADOS en el restaurante Andión, y las encargadas de la imposición de las distinciones fueron las reinas de las fiestas y sus damas: Miriam Pérez Souto, María Regueiro López, Cristina Meira Barreira, Patricia Suárez Pereira, Estefanía Devesa Vázquez y Miriam Vázquez Fernández. Durante el último día de la fiesta también se celebraron juegos infantiles, un concurso de leñadores y una animada verbena. EXPOSICIÓN DE ARTE EN LA SALA SM. Los óleos fruto del trabajo de los últimos 35 años son el material de la muestra de María Pastora Domínguez Maseda, inaugurada ayer en la sala de arte SM. María Pastora cumple 85 años, y es un claro ejemplo de que en edades avanzadas se pueden hacer numerosas actividades interesantes. Se trata además de la primera exposición que protagoniza. LA FIESTA DE LOS LIBROS. Los lucenses se acercaron ayer por la Praza Maior para curiosear entre los libros que diversos establecimientos de Lugo sacaron a la calle con motivo del Día das Letras Galegas. A ello también contribuyó el tiempo estable del que disfrutó la ciudad en la jornada de ayer. Como es de esperar, los volúmenes de Manuel Murguía y los estudios dedicados a su vida y obra ocupaban un lugar preferente en estas mesas, aunque tampoco faltaron las últimas novedades de la literatura gallega. Prueba de que las letras tienen una capacidad de atracción que rebasa cualquier frontera de edad, hojearon los libros desde niños a mayores. Sería deseable que estas iniciativas se generalizasen y contribuyan a elevar los índices de lectura, que, como todo el mundo sabe, son bastante bajos por estos lares. Los libros, además de contener mundos fascinantes, son objetos dotados de una magia propia que cautivan sin proponérselo.