María Dueñas: «La novela ha explotado poco a los indianos»

Rodri García A CORUÑA / LA VOZ

CULTURA

MARCOS MÍGUEZ

«La templanza» recrea el comercio colonial del Jerez en el siglo XIX

08 abr 2015 . Actualizado a las 09:43 h.

Al pasar la entrada del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Muncyt, en A Coruña, hay un coche de época. No tiene nada que ver con la última novela de María Dueñas, La templanza (Planeta), una historia que transcurre «cuando faltaban 40 años para que llegaran los coches», apuntaba ayer la escritora contemplando el vehículo. De todos modos, se mostró encantada de presentar su nuevo libro en el Muncyt (que acogió por primera vez un acto literario de este tipo): «La fusión entre ciencia y literatura, entre humanidades y tecnología, me parece muy interesante; a veces vivimos en mundos muy separados». Tal vez tan separados como las bodegas de Jerez, las minas de plata de México o La Habana colonial en la que seguía la esclavitud. Todos estos son lugares que recorre el protagonista de la nueva novela de Dueñas, de la que Planeta ha puesto a la venta medio millón de ejemplares en España y América. A pesar de esta cifra, y de los cinco millones de ejemplares vendidos de El tiempo entre costuras, la escritora afirmaba ayer no sentirse angustiada por los resultados de este nuevo libro. «Ni me planteo metas de tantas traducciones» [más de 35 lleva la novela citada], añadió. Agradecía el esfuerzo de la editorial y destacaba el «cariño» que le dan los lectores y que devuelve «firmando sus libros, conversando con ellos un rato».

De Jerez a Inglaterra

La primera idea de María Dueñas a la hora de plantearse La templanza era «escribir sobre Jerez, sobre los vinos y el comercio con Inglaterra en el XIX; me interesaba mucho ese mundo»: «Soy filóloga inglesa, he trabajado muchos años entre ingleses, conozco su sociedad y su literatura, y soy consciente de la importancia que allí ha tenido siempre el jerez». En este sentido evocaba la escritora «las parrafadas de Shakespeare» elogiando este vino, lo mismo que puede decirse de Dickens.

Durante la documentación de la novela descubrió la relevancia de los indianos, personajes muy literarios. «Lamentablemente, los hemos explotado muy poco en el sentido literario. Son unos personajes fascinantes que tendemos a meter en un solo molde: el indiano que va a América, hace fortuna y vuelve; pero la figura del indiano se repite a lo largo de mucho tiempo en la historia, tienen orígenes muy distintos, han hecho sus fortunas en América de manera muy distinta y es difícil acoplarlos a un molde solo», insiste. El protagonista de La templanza (nombre de una bodega jerezana) es Mauro Larrea, «un falso indiano, ya que es un español que se va y vuelve de indiano, con su criado, con su empaque y, en realidad, viene a intentar hacer dinero rápido, a vender el palacio y la viña que han caído en sus manos por una serie de carambolas. Lo que quiere es volver a México».

María Dueñas -que hoy presenta su novela en Vigo y mañana lo hará en la librería Cronopios de Santiago- está satisfecha de haber escogido para esta narración una voz masculina, aunque también dos mujeres alcanzan una especial relevancia.