01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Mientras Anxo Quintana se pasea por Fitur luciendo su nuevo modelito de gafas, los ancianos lucenses se mueren esperando por una plaza en una residencia pública. Ahí está el ejemplo de la pareja de Taboada. Mientras Quintana se exhibe en busca del voto y regala raciones de empanada, tiene que ser la iniciativa privada la que abra centros de noche.