Huellas del pasado en Pacios

C. Rueda / F. Albo

PANTÓN

Un pueblo de la parroquia de Espasantes, en el municipio de Pantón, conserva un interesante conjunto de vestigios históricos poco conocidos

01 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A pesar de no poseer una riqueza patrimonial tan considerable como la de otras zonas de Pantón, la parroquia de Espasantes conserva un interesante legado histórico y cultural. Este patrimonio poco conocido abarca desde las civilizaciones megalítica y castreña -representadas por diversos conjuntos de petroglifos y por un castro- hasta el arte románico, del que se conservan algunas muestras en la iglesia parroquial. Estos elementos se encuentran en el pueblo de Pacios, que merece por ello una visita detenida. Para llegar a esta localidad desde Ferreira de Pantón, es preciso tomar la carretera que lleva a Siós y Canaval. En el kilómetro 2,5 hay que coger un desvío hacia Espasantes, a mano derecha. El lugar de Pacios se encuentra en esta carretera, a cinco kilómetros de la capital municipal.

El castro de Espasantes, también denominado A Torre do Castro por los vecinos, se encuentra en lo alto de una pequeña loma que domina el pueblo de Pacios. En este asentamiento, que fue catalogado en su día, se han localizado abundantes restos de cerámica y tégulas o tejas romanas. El recinto y el foso que defendían el poblamiento están muy alterados debido a que desde hace ya mucho tiempo se plantaron viñedos en la ladera de la colina, para lo que se construyeron las tradicionales terrazas. En este lugar, por otra parte, las rocas forman un curioso refugio natural que ha sido utilizado con frecuencia por los propietarios de las viñas para descansar a la sombra o para guarecerse en caso de chubascos.

Insculturas

En tiempos muy recientes se han localizado en este lugar varias insculturas talladas en las rocas -del tipo conocido como coviñas o piletas, que posiblemente datan de la Edad del Bronce-, además de trozos de cerámica y tégulas. En una de estas rocas pueden verse cuatro coviñas, aunque pudo haber tenido algunas más, ya que el peñasco fue cortado y aprovechado para la construcción de muros de fincas. A unos cien metros de este punto hay otra roca con varias coviñas y una cruz grabada en su superficie. Este signo podría indicar un antiguo límite parroquial, pero también puede ser un indicio de la voluntad de cristianización de un lugar que -como tantos otros asentamientos de origen protohistórico y pagano- sin duda marcó las tradiciones populares locales.

A unos cinco metros de estos grabados se halla otra roca que tiene labrada una pileta de mayores dimensiones, de unos veinte centímetros de diámetro por quince de profundidad, similar a otras que pueden contemplarse en muchos yacimientos arqueológicos gallegos.

Por otra parte, cerca del asentamiento de A Torre do Castro se encuentra el lugar conocido como As Carizas. Aquí se localizó hace poco tiempo un conjunto de 38 coviñas, grabadas sobre una roca de considerables proporciones que destaca claramente sobre el terreno. Estas insculturas tienen diferentes tamaños y diámetros.

La siguiente etapa del recorrido es la iglesia parroquial de Santo Estevo de Espesantes, ubicada en la parte baja del pueblo de Pacios. La fábrica actual data en su mayor parte del siglo XVIII, pero el templo fue reconstruido sobre los restos de otro más antiguo, románico, que se levantó seguramente en el siglo XIII. Su pasado románico es visible en el ábside -con canecillos de formas geométricas- y en la puerta principal, que conserva dos arquivoltas de arista viva. Por otro lado, algunos de los sillares de la iglesia exhiben signos lapidarios, las típicas marcas o firmas que dejaban antiguamente los canteros.